Caviar en tiempo de crisis
Previo al Gran Premio de Mónaco de 2009
¿Crisis? ¿Quién dijo crisis? Monte Carlo olvida la situación económica mundial para sumirse, de nuevo, en los excesos. Pero este año será diferente: las terrazas más caras, los balcones más exclusivos, los invitados más famosos, los yates más lujosos, los restaurantes más prohibitivos y el asfalto más deseado del mundo llegan en plena batalla entre la FIA y la FOTA por el presupuesto límite del año que viene. En realidad, cuando los coches rugan por el Cassino, se nos olvidará todo y volveremos a quedar cautivados por la belleza del trazado más evocador del mundo.
Una tensa semana
La semana previa al Gran Premio monegasco está marcada por el juicio entre Ferrari y la FIA. La Scuderia ha llevado a los tribunales a Mosley y sus chicos por lo que consideran unas normas intolerables. Sin saber todavía el resultado del conflicto (durante la confección de este artículo), la cosa pinta crítica. La escisión entre los equipos y la Federación es tal que amenaza con un campeonato 2010 demasiado confuso. El mismo martes, la FOTA se reunirá para proponerle a Mosley alternativas a su plan ahorrativo para la próxima temporada. El viernes, durante las sesiones libres en Mónaco, deberán presentar dichas propuestas. Sólo quedará una semana para el cierre de presentación de competidores para el año que viene. La tensión en Mónaco, pues, se masticará no sólo dentro, sino también fuera de la pista.
Peligro: Herman Tilke al acecho
Pero centrándonos ya en lo puramente deportivo, el Gran Premio del Principado de Mónaco se presenta, en esencia, como un auténtico desafío para Brawn GP. Tras haber dominado claramente el primer tercio del mundial, en circuitos tan dispares como Montmeló y Melbourne, los guardarraíles de Monte Carlo les esperan para probar de verdad las manos de sus pilotos.
Herman Tilke poco puede hacer en Mónaco, afortunadamente. Las manzanas de casas, los boques de viviendas y los hoteles más lujosos le sirven de impedimento para hacer lo que la FIA tan cabezonamente se ha propuesto en los últimos años: destrozar los mejores circuitos de velocidad del mundo. Ya lo hizo en su día con Hockenheim, Imola, Monza, Spa e incluso Montmeló. Una simple ese y toda la esencia de un trazado se ve reducida a la nada de un plumazo. Afortunadamente, como decíamos, eso es más complicado en Mónaco, donde sus calles siguen ofreciendo un atractivo único en el mundo, inalcanzable por los nuevos autódromos que tratan de imitarlo sin lograr tan siquiera asemejarse a su sombra, como Singapur o Valencia.
Fernando Alonso: “Podemos puntuar”
Tras una actuación notable en España, Fernando Alonso pisará Mónaco, donde ha logrado ganar una vez con Renault y otra con McLaren, poseído por la magia del principado. “Es una pista donde todos quieren ganar”, asegura el piloto español, bicampeón del mundo.
Fernando lleva demasiado tiempo sin ganar una carrera, y quizá una carambola (típica en este trazado ratonero) podría darle una sorpresa. Desde luego, de Mónaco se puede esperar cualquier cosa. Y si no, que se lo digan a Olivier Panis, que ganó aquí en 1996 gracias a que el resto de rivales (menos dos) abandonó.
lonso no espera tener que llegar a ese extremo, por lo que acentúa la importancia extra que tienen aquí los entrenamientos oficiales: “Es lo más importante: clasificarse en parrilla tan cerca del frente como sea posible. Hacerlo bien en Mónaco depende completamente de eso”. Pero tampoco es fácil: incluso en los entrenamientos es difícil evitar tráfico en la pista: “Necesitamos asegurarnos de que podemos encontrar espacio libre, para no quedarnos atrapados en el tráfico”.
Sea como sea, pilotar un bólido en Mónaco es siempre una sensación única, reservada sólo a estos pilotos de elite o a algún ricachón con influencias. Fernando Alonso tiene la oportunidad de saborear el asfalto monegasco y explica que la sensación es tan placentera dentro como fuera del habitáculo: “Es una de mis carreras favoritas. Tengo buenos recuerdos de ganar aquí en 2006 y 2007. La primera vuelta de los entrenamientos libres es una sensación increíble. Además de todo, en Mónaco se demuestra a los aficionados quién puede ir realmente cerca de los coches”. Pero hablemos claro: ¿Cuál es la expectativa de Fernando Alonso en Mónaco? “Creo que podemos estar entre los diez primeros en los entrenamientos y puntuar en la carrera”. Para no variar…
Novedades en Mónaco
Mónaco no es un circuito rápido, de hecho es el más lento, pero requiere una preparación extra en los componentes accesorios, como explica Alonso: “Todos los equipos traerán nuevos conjuntos, pues la pista es inusual. Nosotros usaremos un reglaje especial debido a los baches y las curvas cerradas”.
Red Bull, por su parte, estrenará al fin su nuevo doble difusor. Adrian Newey ha tenido que rediseñar la suspensión trasera del RB5 para acoplar ese elemento aerodinámico justo a tiempo. Y es que, aunque el motor no llega a trabajar a máximo acelerador ni la mitad de la vuelta, otros componentes sí que dan el cien por cien para marcar la diferencia.
Bob Bell, de Renault F1 Team, explica por qué hay que actualizar el monoplaza: “Mónaco siempre necesita un conjunto diferente. No es un gran cambio como en Barcelona, pero esperamos añadir algo de rendimiento para seguir en la brecha con los de arriba”.
Los neumáticos blancos y súper blandos de Bridgestone tratarán de brindar el agarre extra que en Mónaco siempre falta. Los baches, el asfalto sucio de calle e incluso las alcantarillas son un reto añadido a los ingenieros, que suben entre cinco y siete milímetros la altura general del monoplaza para tragarse esas irregularidades.
Suspensiones blandas, atención extra a las indicaciones de los comisarios (especialmente si llueve) y un coche que se deslice por entre las calles; las claves para hacerle sentir a gusto y tranquilo al piloto son imprescindibles. Pero ¿y el KERS? El timo del año no ha convencido en los trazados normales, así que en Mónaco será especialmente despreciado. Aunque no en McLaren, quipo que lo montará, a pesar de que Mónaco no ofrece prácticamente ni una recta propiamente dicha, y adelantar es casi imposible por falta de espacio. Pero Kovalainen lo confirma: “Usaremos el KERS en Mónaco ¿Podremos obtener alguna ventaja real de él? Bueno, alguna ventaja nos dará”. Quizá, simplemente podrán lograr una posición en parrilla más cómoda para la carrera.
Lugares míticos… y críticos
Alonso explica uno de los puntos críticos para él: “Massenet y el Cassino es una de las partes más veloces. Es muy bacheado y casi interminable. Hay que tener cuidado para equilibrar bien el coche y usar el acelerador para evitar el sobreviraje”. Cada curva, cada rincón, cada muro… Todo en Mónaco tiene un nombre entrañable; su propia historia. De entre todo, Loews sigue siendo una de las curvas más famosas de todo el mundial, a pesar de su reciente cambio de nombre, que casi nadie respeta: Gran Hotel. Loews seguirá siendo Loews: “Es la famosa horquilla, la más cerrada del año”, explica Fernando Alonso. “Se pasa a unos cincuenta kilómetros por hora. Es muy técnica”.
La Rascasse tampoco se queda corta, como tampoco se quedaba atrás la curva del Gasómetro, tristemente desaparecida hace demasiados años, en lo que hoy es Anthony Noghes, la última curva del trazado. Anthony fue el fundador del Gran Premio de Monaco, allá por 1929. El espíritu de su idea prácticamente se ha conservado intacto, aunque con modificaciones por razones urbanísticas o de seguridad, como en la ese del puerto (donde siempre hay buceadores preparados por si algún coche cae al agua), la piscina o el propio gasómetro.
Catorce años sin melés
La carrera se disputa, principalmente, en el distrito La Condamine de Mónaco. Se trata del puerto de la ciudad, al noroeste del principado, cuyo nombre real es Puerto de Hércules. Hasta allí acuden los fieles de la Santa Devota, cada 27 de enero, para venerarla en su capilla instalada en el siglo XI, donde hoy está la primera curva del trazado. Una primera curva, por cierto, en la que (en contra de lo que siempre, típica, tópica y erróneamente se dice) se han producido relativamente pocos accidentes múltiples. Al menos, en las últimas temporadas: desde hace catorce años no se produce una colisión múltiple en la primera curva de la primera vuelta del Gran Premio de Mónaco.
La última melé tuvo lugar en 1995, cuando David Coulthard colisión con ambos Ferrari y taponaron la pista en plena arrancada. Desde entonces no ha habido más colisiones múltiples en Santa Devota, aunque sí numerosos accidentes acrecentados por los muros siempre próximos de estas calles que no perdonan un error.
Button, el príncipe de Mónaco
Si Ayrton Senna era el rey de Mónaco, Jenson Button es hoy el príncipe. Simplemente porque aspira a ganar su primera carrera monegasca para tratar de seguir aumentando su ventaja en el mundial. A estas alturas podría darse un respiro y no arriesgar innecesariamente.
Quizá Mónaco es un buen lugar, pues el mínimo error se puede pagar con una colisión peligrosa que puede acabar en el hospital. Button lo sabe muy bien, pues tuvo un accidente grave en la nueva ese durante los entrenamientos libres de 2003. Todo ocurrió en el mismo lugar donde Karl Werlinger quedó en estado de coma en 1994, cuando las muertes de Senna y Ratzemberger aún pesaban en el ambiente. Button tuvo más suerte. Su Sauber se descontroló a la salida del túnel, uno de los puntos críticos, pues se hace en frenada, en bajada y en una pequeña curva que desequilibra completamente el monoplaza (que se lo pregunten a Räikkönen…). Perder el control aquí significa llegar en perdición a la nueva ese del puerto, un punto de frenada muy lento con demasiados muros cercanos. Button golpeó violentamente uno de esos muros, pero salió ileso. Más tarde reconocería que fue el peor accidente de su carrera deportiva.
Este año llega al mismo lugar sentado prácticamente en el mismo coche pero con diferente nombre. Y las cosas se ven de otra manera con esa perspectiva: líder del mundial. Lo que se espera de él ya no es una actuación mediocre, normal, ajustada, para salir del paso; ahora es un aspirante a campeón del mundo, y eso implica que hay que ganar en Mónaco o, por lo menos, realizar una carrera digna.
Telecinco, resentidos y sin causa
Este fin de semana, los verdaderos aficionados al mundo del motor nos volveremos a sentar delante de nuestros televisores para ver nuestro deporte favorito. Y nos da igual que lo retransmita Televisión Española, RTL, DSF, Telemadrid, TV3, Telecinco, La Sexta o Taquilla Digital. Llevamos demasiados años siguiendo este deporte de demasiadas maneras como para afiliarnos a ningún medio de comunicación que se mueve por el dinero en vez de por la pasión. Es lo que le ha pasado a Telecinco, flamante y (hasta el año pasado) orgullosa cadena española que inundaba al espectador con noticias, reportajes y especiales sobre este deporte, y que ahora asegura que la Fórmula 1 ya no le interesa a nadie.
Es curioso que la única noticia sobre Fórmula 1 de Informativos Telecinco sea hoy que la audiencia no es la misma que cuando la echaban ellos, y que como Ferrari, McLaren y Renault ya no ganan, no le interesa a nadie. Esperpéntica manera de trabajar de esos periodistas, supuestos profesionales de la información, pero pirañas y urracas en realidad, que obvian un acontecimiento deportivo mundial en nuestro país (el Gran Premio de España) para decir poco menos que, como ellos ya no tienen los derechos de retransmisión, la Fórmula 1 es una tontería.
Pero, aunque Telecinco siga empecinada en que a la gente ya no le gusta la Fórmula 1 porque “ganan unos desconocidos” (¿acaso no lo era Alonso en Minardi o Schumacher en Jordan?), los aficionados de verdad volveremos a sentarnos para disfrutar de la Fórmula 1, del deporte más espectacular del mundo en el circuito más entrañable del mundo, gracias a Button, Barrichello, Alonso, Hamilton, Ferrari, McLaren, Brawn, Lola, Aston Martin y quien quiera venir. Porque nosotros, a diferencia de esos pseudo periodistas que se cambian de chaqueta cuando no tienen los derechos televisivos, seguimos disfrutando de este espectáculo, año tras año, década tras década, aunque cambien los colores, los equipos, los pilotos y los logotipos de las cadenas de televisión. Como siempre.
