El director de coordinación técnica de Toyota analiza el GP de Bélgica
Noritoshi Arai explica, entre otras cosas, la penalización de Glock
Gracias de nuevo por vuestro apoyo durante el fin de semana. Tras comenzar en marzo, el Campeonato del Mundo de F1 2008 ya ha llegado a septiembre, lo que significa que sólo quedan dos meses de carreras. El primer Gran Premio de septiembre tuvo lugar en Bélgica. He aquí mi análisis del Gran Premio de Bélgica, celebrado en Spa–Francorchamps, que fue testigo del típico clima de Spa, dado que se produjeron lluvias intermitentes y la inestabilidad meteorológica quedó patente durante todo el fin de semana.
Spa–Francorchamps exige que se haga especial énfasis en la carga, pero no hay que olvidar las rectas largas.
La primera mitad de los casi 7 km que componen el largo trazado de Spa–Francorchamps es muy rápida; los pilotos pisan a fondo durante prácticamente todo el recorrido que hay desde La Source (Curva 1) hasta Eau Rouge, Raidillon y la recta Kemmel. La segunda mitad del circuito también exige a los pilotos cambiar hasta la séptima marcha, al salir del sector de la montaña para entrar en las curvas Paul Frere (anteriormente, Stavelot) y Blachimont y en la chicane final.
Basándonos en el diseño del circuito, la configuración que llevábamos era para una resistencia aerodinámica menor que la empleada en los Grandes Premios de Hungría y Europa celebrados en agosto. Sin embargo, el sector de la montaña, a mitad del recorrido, requiere cierta carga para superarlo a una buena velocidad. La gran pregunta es cómo crear un paquete aerodinámico eficaz que reduzca la resistencia y no pierda carga.
Un tiempo caprichoso, banderas rojas y otro problema sufrido el primer día no nos permitieron completar el programa.
Eliminamos algunos elementos y añadimos otros al chasis del TF108 que llevamos al GP de Bélgica. En cuanto al paquete aerodinámico del fin de semana, extrajimos los alerones roll hoop e instalamos una serie de alerones pequeños, denominados canards, en el monocasco frente a la cabina. Eliminamos los alerones roll hoop para reducir la resistencia del aire y mantener la carga al mismo tiempo. También perfeccionamos el alerón frontal, de modo que en la sesión del viernes contamos con un paquete aerodinámico distinto del que utilizamos en agosto.
Ninguno de nuestros pilotos tuvo problemas al principio. Sin embargo, dado que parecía que iba a llover en cualquier momento, elegimos los compuestos más blandos (medios) antes de lo normal para equilibrar la configuración mecánica. En cuanto hicimos el cambio, Jarno (Trulli) tuvo problemas con el sistema eléctrico del monoplaza. La causa del problema fue, simplemente, que el arnés (cableado) quedó pellizcado al cargar distintos equipos en el coche, pero como resulta difícil diagnosticar los problemas eléctricos malgastamos demasiado tiempo tratando de identificar el problema.
Ninguno de los monoplazas tuvo problemas durante la sesión de la tarde, pero la llovizna intermitente y las banderas rojas resultantes interrumpieron la sesión, de modo que nos quedó muy poco tiempo para completar el programa que habíamos previsto. Los partes meteorológicos indicaban inestabilidad para el sábado y el domingo, de modo que la noche del viernes fue un verdadero quebradero de cabeza, ya que nos replanteamos la configuración del resto del fin de semana.
Se esperaba una sesión complicada, pero los resultados de la calificación fueron peores de lo previsto.
Antes incluso de llegar a Spa–Francorchamps esperábamos una carrera complicada. Dado que el viernes no habíamos completado el número de vueltas que queríamos, éramos conscientes de que sería difícil colocarnos entre los diez primeros en la calificación, un objetivo que hasta ahora habíamos logrado durante la segunda mitad de la ronda europea. De todos modos, no se trataba de que nuestros coches no fueran competitivos, y después de los entrenamientos del sábado, creí que seríamos capaces de clasificarnos entre los diez primeros.
Sin embargo, en cuanto comenzó la calificación quedó claro que la configuración de la carga limitaba nuestra velocidad punta y se abrió una brecha entre nuestros rivales y nosotros. Esperábamos ser rápidos en el Sector 2, donde se requiere la carga, pero teníamos problemas para calentar los neumáticos allí, lo que no nos permitió ganar tiempo. Fue la primera vez desde el GP de Inglaterra que en la calificación no se clasificaba entre los diez primeros ninguno de nuestros monoplazas. El resultado de la calificación del GP de Bélgica estaba muy lejos de lo que esperábamos, pero los partes meteorológicos indicaban inestabilidad para el domingo. Inmediatamente nos pusimos a pensar en una estrategia que nos permitiera ganar posiciones durante la carrera, con el tiempo como nuestro aliado.
Ambos monoplazas realizaron una fantástica salida, pero los accidentes y penalizaciones nos arrebataron los puntos.
La carrera comenzó en condiciones difíciles –la pista, medio mojada y los coches, con neumáticos para seco– y, sin embargo, ambos monoplazas realizaron una fantástica salida. Jarno adelantó a seis contrincantes en la primera curva, pero, lamentablemente, Sebastian Bourdais (Toro Rosso) lo golpeó por detrás al frenar en dicha curva. El italiano perdió carga como consecuencia de los daños sufridos en el difusor y los elementos aerodinámicos, por lo que desde el principio tuvo problemas para maniobrar correctamente. El golpe produjo otros problemas de comportamiento en la caja de cambios de Jarno, de modo que no pudo aumentar el ritmo y las cosas se le complicaron más si cabe. A pesar de las dificultades, Trulli siguió dándolo todo hasta el final, todo un ejemplo de valentía y tenacidad para el equipo.
Timo Glock también realizó una salida impresionante. Desde la posición 13 de la parrilla de salida, superó la línea de control de la primera vuelta en novena posición, con una estrategia a una parada. La configuración nos hizo algo más lentos en las rectas, por lo que a Timo le resultaba difícil adelantar, pero el piloto completó una sólida carrera y, aprovechando la estrategia a una parada, en los últimos momentos de la carrera se hizo con un puesto que a punto estuvo de sumar puntos. Cuando se puso a llover de verdad a tan sólo dos vueltas del final, rápidamente llamamos a Timo a boxes, cambiamos a los neumáticos de lluvia estándar (estriados) y lo devolvimos a la pista, donde pudo adelantar en la última vuelta para hacerse con el octavo puesto.
Sin embargo, se determinó que el polaco había adelantado por una zona no permitida y fue penalizado con 25 segundos más, quedando así fuera de los puntos.
Al final, los resultados del GP de Bélgica fueron decepcionantes, pero sólo falta una semana para el GP de Italia. Vamos a olvidar el pasado y a cerrar la ronda europea en el rapidísimo circuito de Monza con una alegría. En Panasonic Toyota Racing esperamos seguir contando con vuestro apoyo.
