Este año, Red Bull y Toro Rosso correrán los Sanfermines
No sabemos si se entregarán orejas como premio
Días de gloria taurina. La valentía de los mozos que este año vayan a ver a San Fermín a Pamplona se verá enfrentada a unos ejemplares especialmente bravos y fieros. No es de extrañar que estos intrépidos jóvenes tengan que llevar algo más que un periódico como protección: el 28 de junio a las ocho de la mañana el color de los animales serán muy especial: rojo.
Bueno, en realidad sólo en nombre, pues los monoplazas de Fórmula 1 de los equipos Red Bull y Toro Rosso sustituirán a los cuernos de los toros durante unos instantes. En sus interiores, dos afamados diestros: David Coulthard y Sebasttien Bourdais.
Hablamos, evidentemente, de otra de las estrafalarias exhibiciones de estos equipos de Fórmula 1. Este año se han empeñado en correr los Sanfermines españoles y no quieren que nadie se lo pierda: quinientos entusiastas ya están a puntados, de momento. El peligro será escaso, pues David y Sebasttien tienen órdenes de no superar el ralentí de los monoplazas. Los casi 850 metros del recorrido por las angostas calles pamplonesas serán toda una fiesta en la que nadie querrá correr mucho para poder ver muy de cerca de estos monstruos mecánicos.
La ganadería de toros rojos llegará a Pamplona el 26 de junio por la tarde. Esa noche descansarán y repondrán fuerzas para las largas jornadas que les espera: el 27 por la tarde sí que tendrán vía libre para correr delante de todos los aficionados (que esta vez verán el espectáculo detrás de la barrera) por la Avenida del Ejército, donde se calcula que alcanzarán los 280 kilómetros por hora. Después de la faena, serán expuestos en la Plaza del Castillo hasta las once de la noche del viernes 27, a la espera del gran día.
A la mañana siguiente, el 28 de junio, el chupinazo les dará la salida para que recorran las calles de Pamplona cual bravos ejemplares de la mejor ganadería del mundo. Tras hacer el recorrido previsto, la Plaza de Toros será el escenario de su llegada, donde la lidia terminará con unos pases y cabriolas dignos de cuatro orejas.
