Lewis Hamilton recoge su trofeo de campeón del mundo
En la gala de la FIA en Mónaco
El campeón más joven de la historia de la Fórmula 1, Lewis Hamilton, ha recibido al fin su trofeo que le acredita como campeón del mundo de 2008, en la tradicional ceremonia en Mónaco de la FIA. El piloto de McLaren levantó el trofeo con orgullo y satisfacción, y no le importó en absoluto haber estado a punto de perderlo en la última carrera del mundial; al revés:
"Ganar el campeonato del mundo en la última vuelta de la última carrera es algo que me hace sentirme orgulloso de nuestros esfuerzos en 2008. Luchamos hasta el límite en cada vuelta, desde Melbourne hasta Brasil, y esa determinación y espíritu son los que ganaron el mundial".
Lewis Hamilton se convierte así no sólo en el campeón más joven, destronando a Fernando Alonso, sino también en el primer piloto negro en lograrlo. Para Lewis, es un sueño hecho realidad: "Este año ha sido muy especial, el cumplimiento de un sueño que he tenido desde mi infancia y una ambición que nos ha sumido a mi familia y a mí en un viaje asombroso".
Un viaje recorrido a más de trescientos kilómetros por hora por los asfaltos de medio mundo. Pero Ferrari tampoco se puede quejar: el trofeo de constructores fue para ellos, y aunque Felipe Massa no pudo rubricar su triunfo en Brasil con el título de pilotos, sí que recogió en Mónaco el de marcas, visiblemente emocionado y con ganas de derrocar a Hamilton el año que viene, amenaza: "Ya estamos esperando la nueva temporada y haré todo lo posible para volver aquí, a Mónaco, el año que viene para reclamar el premio que hoy se ha llevado Lewis".
Un tercer premiado no era persona, sino circuito: Singapur se llevó el reconocimiento especial como la mejor carrera del mundial 2008, la primera nocturna de la historia de la Fórmula 1. Seguro que a Montezemolo, públicamente en contra de los trazados urbanos, no le han consultado…
