El presidente de 'Il Cavallino' anima a su equipo
"Pese a la buena reacción de la escudería, hemos tenido mala suerte"
Lo de Alemania ha sido sólo un episodio aislado. El Mclaren parecía imbatible y se ha demostrado que no es para nada inalcanzable. El equipo Ferrari está fuerte, tiene únicamente problemas de fiabilidad en alguna ocasión y algunos defectos en la calificación. El presidente del constructor automovilístico de Maranello, Luca di Montezemolo, ha presidido esta mañana en Maranello el consejo posterior a la carrera y ha querido tener un cumplido con todos los hombres de rojo, pero recordando que los resultados, la fiabilidad y las calificaciones, no son regalos del cielo, sino el resultado del compromiso y el sacrificio.
Durante la noche había llegado a la gestión deportiva a través de un medio veloz, el F2008 de Felipe Massa: con él, el motor que cedió a tres vueltas del final, después de dos grandes premios, y cuyo fallo obviamente preocupa a los altos cargos de Maranello. El motor ha sido abierto y los técnicos están convencidos de haber encontrado el problema que ha impedido a Massa hacerse con una victoria que hubiera sido muy merecida y que, evidentemente, le hubiera relanzado hacia el mundial. En espera, sin embargo, de un análisis más detallado sobre el componente que falló, en Maranello no han filtrado lo que podría haber ocurrido.
Así como del fallo de la parte posterior del monoplaza de Kimi Raikkonen, desde Maranello se limitan a decir que se trató de un problema del funcionamiento del área de la suspensión trasera lo que obligó al finlandés a frenar la marcha mientras luchaba por conseguir la segunda plaza, llevar el coche hasta la meta y evitar sobre todo problemas con los pianos.
Montezemolo, que ha proseguido su reunión con los altos cargos de Maranello con un almuerzo en el restaurante de negocios y después se ha reunido, en segundo lugar, con todos los hombres de la gestión deportiva para hacer, como suele hacer cada dos meses, el análisis de la situación, ha querido "elogiar a todos por la reacción producida después de la difícil carrera de Hockenheim. Por desgracia no fue suficiente para ganar porque falló la fiabilidad. Debemos seguir trabajando con humildad, determinación y la voluntad de tener éxito y lograr nuestros objetivos". En resumen, necesitan ayudarse, no esperar milagros. El clima en el que estuvo inmerso el encuentro es una mezcla de satisfacción y de desilusión por el resultado perdido en el último momento. Hay un gran deseo de tener una nueva oportunidad, en parte porque Ferrari está convencido de haber demostrado de qué pasta está hecho.
La debacle alemana es sólo un episodio aislado: en diez carreras sobre once, Ferrari ha ganado o luchado por la victoria. Y si no ha ganado ha sido por problemas de fiabilidad o por defectos en la calificación en la que, durante tres semanas, de aquí a Valencia, se trabajará, consciente de que siete de las once vueltas rápidas en carrera las ha conseguido un coche rojo. En cuanto a la calificación, se trabajará sobre el grupo de Kimi Raikkonen, ya que el grupo, y no sólo el piloto, puede conseguir las mejores posiciones en la parrilla de salida.
