Damon Hill también critica la orgía de Max Mosley
Asegura que es negativa moral y económicamente
El campeón del mundo de Fórmula 1 en 1996, el británico Damon Hill (también presidente de la asociación que alberga el Gran Premio de Gran Bretaña en Silverstone), es el nuevo nombre que se suma a los detractores de Max Mosley tras su escándalo sexual. En declaraciones para The Times, el expiloto de Williams asegura que no es excusa para Mosley el hecho de que pueda hacer con su vida privada lo que quiera, pues es un ejemplo no sólo deportivo, sino empresarial, y todas sus acciones son examinadas con lupa, dentro y fuera de los circuitos.
Y es que Damon Hill ha apuntado, quizá por primera vez, el otro aspecto
menos moralista del asunto: el dinero, algo primordial en un deporte
que mueve tantos millones: "Es una cuestión práctica, pero también es una cuestión de
mercadotecnia. Las empresas asociadas al deporte quieren una imagen
positiva, y los políticos quieren comprometerse con ella porque saben
que los aficionados al automovilismo apoyan estos valores".
¿Moralismo? Hill quiere alejar esa idea de los que rechazan la orgía con prostitutas de
Mosley. Para ellos, es una acción incompatible con un líder mundial deportivo:
"Ninguno
de nosotros queremos ser moralistas sobre las personas, pero ha habido
un elemento aquí que tiene que ver con la imagen del deporte y la
habilidad del primer representante del deporte en el mundo para
continuar con un discurso político sobre valores". Unos valores machacados con las imágenes de cámara
oculta mostradas al mundo entero. Una vergüenza, según ellos, que
dañará gravemente la imagen del automovilismo, como también apunta Mike
Gascoyne, jefe técnico de Force India: "Si quiere quedarse, se
devaluará su puesto hasta el nivel que se percibe, algo obviamente nada
bueno. Está pintando todo el automovilismo con una luz muy mala, y
alguien en su situación, en mi opinión, tiene que ser honrado y
considerar su posición".
El pasado domingo, Max Mosley celebró su 68º cumpleaños, quizá, uno de
los más amargos de su vida, y esperamos que para festejarlo haya
elegido una fiesta algo más tradicional.
