Gran Premio de Gran Bretaña
04/07
- 06-07-2008
Silverstone
Previo
Piedras en el camino
Nemo nostrum non pecat (Nadie está libre de pecado)
Cayo o Tito Petronio (20 dC-66 dC), escritor romano
Así pues, el que esté libre de pecado que arroje la primera piedra…
Piedras, y muy duras: a) una arrancada fallida sin mapa que te guíe… ¡o quien sabe qué!; b) saltarte una chicane para adelantar a un contrario; c) que te adelante tu compañero de equipo en la última vuelta; d) estrellar un barco y que te pasen una factura de 60.000 euros imitando cierto incidente de tu padre con un Porche; e) estrellarte en Canadá y Mónaco detrás de Quick Nick o… f) que te penalicen con un paso por boxes, y te arruinen la carrera, por la susodicha opción b), claro.
Piedras
los mejores coches quizás no están en manos de los mejores pilotos”
He tenido que dejar un poco de aire en mi texto para sentirme mejor, pues
después de poner el último de los puntos suspensivos de la frase anterior,
no me veía capaz de seguir. Me costaba arrancar, puesto que no me siento
libre de pecado ni mucho menos, y la frase atribuida a Jesucristo, unida a
la de Petronio, da en el clavo de la debilidad humana; y eso, evidentemente,
abarca a todo el espectro mundial, pasando por este que escribe, y hasta a
ti mismo que me estás leyendo.
¿Y que tendrá que ver todo este rollo de las piedras con la F1? Pues poco y mucho. Si uno toma como referencia la temporada 2002, o la 2004, de Fórmula 1, lo ve bastante claro: una bonita cabalgada a sus anchas del conjunto Ferrari/Bridgestone/Schumacher en toda su extensión. Un camino despejado, y libre (de piedras), hacia el título mundial, sin emoción alguna, donde la apuesta más arriesgada era ver en qué carrera se alzaría con el título el Kaiser, o en cual dejaría la botella de Mum con el número 1 para su fiel escudero Barrichello.
¿Qué tenemos ahora? Gracias, o para desgracia de Fernando, tenemos todo lo contrario. Sólo en 2005 y 2006 hubo un atisbo de lo mismo, aunque entonces las decisiones de la FIA perjudiciales para Alonso, le dieron un plus de emoción a la temporada. Así que en la temporada 2007 tuvimos un caos de padre y señor mío, que disparó la audiencias, y emocionó hasta a los abuelitos de 110 años con marcapasos. Y en lo que respecta a 2008, no vamos desencaminados, claro.
El problema, o la suerte, es que no existe ahora mismo un conjunto tan afinado como el que formaron Ferrari/Bridgestone/Michael en su día, y el único que había, el de Renault/Michelín/Alonso, se encargó la FIA de desmontarlo con la eliminación de Michelín de un plumazo. Bridgestone fue un verdadero puente de piedra para Ferrari. Pero después de esta jugada maestra, nada volvió a ser igual, porque los mejores coches quizás no están en manos de los mejores pilotos, y así la emoción, y la temporada, se convierten en una especie de lotería donde todos pueden ganar, y perder.
Cada uno tiene su punto débil
Kimi es un gran talento de la Fórmula 1, pero ni es un grande ni quiere serlo”
Ferrari por su parte, de la impresión de tener el mejor monoplaza.
Rápido. Ágil y manejable, que cuida los neumáticos, siendo rápido a una
vuelta, y con un ritmo demoledor en carrera. Sus defectos vienen más por
parte del muro de boxes, la fiabilidad y sobre todo sus pilotos. En cambio,
Alonso, lo tiene todo menos un monoplaza decente.
Felipe Massa es todo coraje, reflejos, pero carece de la precisión que pudiesen tener un Jenson Button, o un Kimi Raikkonen, y de la madurez necesaria. En cambio, pondrá toda la carne en el asador, toda su fuerza, todo su ímpetu, toda su ilusión. Es brasileño, y seguidor de Ayrton, latino en fin, y suplirá todas las carencias con su amor por las carreras. Es muy admirable hasta donde ha llegado Felipe, pues a pesar de ser rápido (¿quién no lo es hoy en día?), uno tiene la impresión de que ha llegado mucho más lejos de lo que su talento merece.
Ahí tienes a Mark Webber, por ejemplo, pegándose con un Red Bull, pero
realizando una gran temporada hasta que David Coulthard se marca un podio de
chiripa y le roba el protagonismo. Eso es mala suerte, chico, un talento
como Webber desperdiciado en un equipo del montón. No obstante, el trabajo y
más trabajo de Felipe, está dando sus frutos, y ahora que se ha casado, y
parece mucho más centrado, hasta yo, que no creía en él, pienso que como no
espabilen todos esos lumbreras, la hormiguita trabajadora puede acabar con
ellos. No sólo se trata de talento, ¿lo pillas, Kimi?
Aunque no se pueda negar que Kimi está teniendo mala suerte en las últimas
citas, todos tenemos claro que si Schumacher estuviera en la ‘Scuderia’ con
semejante monoplaza lideraría el mundial sí, o sí (y seguramente Alonso
también). Porque Kimi no es el sustituto de Michael, claro. Kimi es un gran
talento de la Fórmula 1, pero ni es un grande ni quiere serlo. Su talón de
Aquiles se llama motivación. Sin motivación, uno ni trabaja lo que debe, ni
está todo lo concentrado que necesita para maximizar su conjunto. Así, es
difícil ganar un mundial a no ser que venga la panda de Ron y te eche un
gran cable.
Ron Dennis y sus chicos tienen lo que merecen. Mi abuela lo llamaría un
quiero y no puedo. En este caso, no por dinero, eso les sobra, sino porque
hay muchas cosas que fallan en este equipo. Pero una sobre todas, y es algo
difícil de cambiar porque es lo que una vez les llevó a la cima. En el
equipo de Ron, lo único que ya sobra es Ron.
Ron, ¡menos jabón!
…Lewis, puede que cometa errores, puede que sea el piloto número 1 de McLaren, y hasta que gane en Silverstone, pero con el ‘management’ de Ron Dennis no es ni la sombra de lo que podría haber sido.”
Ni Hamilton, ni Martin, ni Norbert. Sólo Ron es responsable de no estar
marcando ahora mismo una época en F1. Sólo Ron es responsable de no disponer
en la actualidad del mejor conjunto que uno pudiese inventar:
McLaren/Alonso. Pero claro, su orgullo no le permitió tomar al pupilo de su
acérrimo enemigo Briatore. Era mucho mejor creer en lo suyo. En su pupilo.
En su obra. En la continuación de Paragon entre los hombres. En el nuevo
Dios de la Fórmula 1. En Lewis. Un gran talento, desbordado por tanta fama,
asfixiado por la presión, inexperto, descentrado y engreído. No eres un
superhombre, Lewis. Ni tú, ni Fernando, ni nadie.
¿Ese es el gran proyecto de Ron? Es realmente desalentador, una carrera detrás de otra, ver a Fernando y a McLaren estrellarse. Cuando uno ve a Fernando penar con un armatoste de ruedas cuadradas, y ese magnífico MP4-23 destrozado en el pit lane, no puede dejar de pensar por qué no lo hicieron; ¿por qué no se pusieron de acuerdo?; ¿por qué Ron y Fernando no unieron esfuerzos?; ¿por qué no era Alonso el número 1 de McLaren?; ¿por qué, Ron?
Tú eres el jefe de equipo, tú eres el que mandas, y te tendrías que haber dado cuenta que estabas antes la segunda oportunidad de tu vida. Quizás Alonso no ayudó en nada, de tener una versión más política no me extrañaría que siguiera siendo el capo, pero a las grandes estrellas (de verdad) no les puedes pedir ni humildad, ni sacrifico por nadie que no sea el mismo. Ayrton Senna se fue de McLaren, Michael Schumchaer se fue a Ferrari, Mikka Haikken se retiró aburrido, pero tú tenías a un doble campeón del mundo para mimarlo, Ron, para cuidarlo, para triunfar y asegurarte el futuro, para ayudar a crecer a tu chico y que aprendiera el oficio, como Massa hizo con Schumi.
La respuesta es claramente que Ron se puso a sí mismo por delante. Yo y lo mío. Mi obra antes que nadie. Porque es mejor. Porque es mía. Porque es inglés… Bien, pues ahí lo tienes, un título mundial tirado a la basura, 2007, y otro que, de no cambiar las cosas, va camino de ello, porque el infantil adelantamiento de Lewis a Vettel sólo demostró que ni el piloto, ni el muro de boxes, están a la altura de lo esperado. ¿Cortas una chicane y ya está? ¿Qué tal una consulta a la FIA desde el muro ante la duda?
Lewis, puede que cometa errores, puede que sea el piloto número 1 de McLaren, y hasta que gane en Silverstone, y el mundial 2008, pero con el ‘management’ de Ron Dennis no es ni la sombra de lo que podría haber sido. Quizás haya una tercera oportunidad para Ron, tiene el material entre las manos, pero sobran fiestas, apariciones desde los cielos, estrellas del Rock mundial y tanto jabón…
Silverstone o la piedra plateada
…no saben que acabas de destrozar los tiempos, sólo que tu caso amarillo les recuerda a Ayrton Senna, y que te llamas Lewis Hamilton”

Pasas por la recta del Hangar a mil por hora, ya te has deshecho de las maravillosas eses de Maggots, Becketts y Chapel, y sobre todo de la rápida y ciega de derechas Copse; 3,5 G laterales de adrenalina pura. Hay que tocar duro el freno, y generar 90 kg de fuerza, o más, para Stowe, notando el agarre máximo del abrasivo y castigado asfalto; la velocidad te emociona. Gas a fondo, pero con tacto, nada más pasas el vértice contra la carga lateral decreciente, y encaras Club, matas el coche por el piano, para recuperarlo lo antes posible y dirigirse hacia Abbey, ya sin control de tracción, por lo que igual tienes que meter un par de volantazos para controlar tu siempre nerviosa zaga. Sigues a fondo enlazando Bridge y Priory, manteniéndote muy recto. Entonces entras en ese sector que duele a los ojos en Silverstone.
Esa sección que capa la velocidad del templo inglés, el Complex: Broklands y Luffield, el hermanito pequeño del Mickey Mouse de Indy. Una vez pasas el doble ápice de Luffield encaras Woodcote sin tocar el freno, controlando con el gas, y lidiando el lógico subviraje sales hacia meta, y marcas tu tiempo: 1.19.170. Fuera nadie se ha enterado, de los 10.000 incondicionales que han ido a verte un día de test cualquiera, nadie tiene delante los cronos, no saben que acabas de destrozar los tiempos, sólo que tu caso amarillo les recuerda a Ayrton Senna, y que te llamas Lewis Hamilton.
Porque no todo son críticas, alguna piedra plateada, de diseño y bonita, existe en el camino. Una carrera en casa no tiene Para(n)gón, y después de tantos sinsabores no hay victoria que no levante el ánimo. Así que si consigue centrarse, Lewis puede volver locos a sus seguidores. Su presumible adversario será Kimi y su Ferrari, con un motor nuevo después de su percance en Francia, aunque después de Mónaco 2008 y su excepcional pole, empiezo a poner a Massa en cualquier quiniela.
En el pasado…
Schumi y Alonso lo hicieron absolutamente fácil, tanto que uno cae en la tentación de pensar que lo es…”
…hemos tenido de todo un poco. Aquí han ganado Michael, Fernando, y en
2007 Kimi. Como siempre, Schumi y Alonso lo hicieron absolutamente fácil,
tanto que uno cae en la tentación de pensar que lo es. En 2006, Fernando
arrasó a la competencia, parando con más gasolina que nadie en la vuelta 22.
Kimi, en 2007, lo tuvo un poco más duro, pues tuvo la fuerte resistencia de
Fernando, que con segundo stint muy corto, se alzó con el liderato e intento
mantenerse firme. Pero el ritmo del Ferrari y su inserción en curvas
rápidas, unido a algún los doblados que molestaron al español, fueron
demasiado. Esta vez, Kimi paró en la vuelta 18, y esta podría ser la vuelta
ideal para buscar la primera línea de parrilla el sábado, aunque no sería de
extrañar que Hamilton buscara la pole a toda costa, como ya en hizo en 2007,
con sólo 16 vueltas de Móbil 1.
En cuanto al SC, es difícil que aparezca, aunque en 2004, debido al fuerte accidente de Jarno Trulli, hizo su aparición. Lo que sí está claro es que todo ese sistema probado en Magny Cours no funciona, puesto que es muy complejo para los pilotos, y se podrían dar muchos casos incongruentes. Según estas pruebas, los pilotos reciben una llamada de carrera por la salida del SC, y acto seguido deben responder pulsando un botón y dando la vuelta en la que estás con un retraso de al menos 15 segundos respecto de la rápida. Ok, ¿y qué pasa si un piloto está en el último sector? ¿debería perder esos segundos de golpe para no ser sancionado? Resultaría más peligroso que ir rápido, así que no le gusto a nadie que no sea Charlie Whiting y sus secuaces. Total, más complicado, enrevesado y rebuscado que un carajillo de granadina de fresa; es pasar de Guate-mala a Guate-peor.
¿Alonso?
Fernando con vencer a sus amigos Trulli y Webber haría mucho…”
Pues… después de lo visto estas últimas carreras, se hace muy complicado
sacar una opinión. ¿Sonará la flauta esta vez? El coche no sabemos donde
está realmente, y si su rendimiento en clasificación se traducirá en algo
más en carrera. Presumiblemente en calificación puede estar arriba, como en
Barcelona, o como en Magny Cours, pero ¿podrá responder en carrera al ritmo
de los Toyota, o los Red Bull? Pues hay serias dudas, y muy bien fundadas al
respecto.
Silverstone es un circuito muy complejo a la hora de reglar el coche. Dispone de una sección muy fluida, y de curvas de alta velocidad muy agresivas como Copse, y luego esa parte que mata la velocidad de los monoplazas, y que hace que cuando pasan por el Cómplex, los F1 parezcan estar averiados. Por ello, los test realizados la semana pasada son primordiales para establecer la base sobre la que trabajar durante el GP. No obstante, el hecho de ser un circuito plano, lo deja muy expuesto al viento, y las rachas que pueden a parecen esporádicamente y sin invitación alguna, son capaces de dejar manga por hombro la pista.
Como se pudo ver, Lewis mandó con solvencia en la semana de test de Silverstone, aunque se sabe que iba bastante descargado. Se trataba de dar una alegría a su piloto estrella, y un cargamento adicional de moral, pero los Ferrari en las tandas largas seguían siendo superiores. BMW estuvo lejos, y en este tipo de pista padece bastante; y Renault más, claro. Fernando con vencer a Trulli y Webber haría mucho, aunque Silverstone le encanta y bueno… ¡mejor me callo! Lo de llegar al cuarto puesto de constructores de Renault más bien parece una sátira burlesca que un objetivo alcanzable.
El satirycón
Los viejos fantasmas de escisiones de nuevo aparecen de la nada; como esa nueva F2 made in FIA”
Esta es una de las primeras novelas de occidente, donde Petronio nos
muestran el mundo de la picaresca, del exceso, del fasto. Nos habla del
amor, del desamor y plantea el tema de la fidelidad, aunque de una manera
muy especial. Incluso, Fellini, fue más allá, e inspirado por el libro lo
convirtió en una película surrealista, con una serie de excesos y actos un
tanto decadentes en el imperio Romano, que no pueden dejar de recordarme a
Max Mosley y sus aireadas historias y fiestas. Una mezcla de sexo, política,
que no parecían tener ningún fin en sí mismo; una decadencia que le termina
enfrentando con el mundo, como en la actualidad. Una lucha de titanes
decadentes por el férreo control político y monetario de la Fórmula 1.
Max y Bernie, Bernie y Max, los antiguos colegas, que ahora se enfrentan a cuchillo entre los dientes por el poder definitivo. Los viejos fantasmas de escisiones de nuevo aparecen de la nada; como esa nueva F2 made in FIA. Mientras Bernie, y sus socios: CVC, Flavio, Agag, ya tienen registrado todo tipo de nombres, GP1 por ejemplo. Esperemos que no llegue la sangre al rio y no cunda el pánico.
¡¡Podemos!!
Una victoria sellaría algunas heridas, pero las rencillas establecidas serán difíciles de mitigar…”
Muchas piedras en el camino hacia Silverstone, y en el resto de la
temporada. Para todos, pero sobre todo para las estrellas estrelladas de
2007. Lewis y Alonso, los dominadores del año pasado, no parecen en su mejor
momento, aunque puede que Lewis resucite en su tierra, la presión que tendrá
que soportar será pantagruélica. Mucha más de la que tuvo que tuvo que
soportar en Francia, y allí acabo peleado con la que una vez fue ‘su’
prensa. Una victoria sellaría algunas heridas, despejaría un tanto el
camino, pero las rencillas establecidas serán difíciles de mitigar.
No obstante, el mundial está más emocionante que nunca, con cuatro pilotos que han liderado el mundial, y dos aspirantes un tanto sorprendentes: Massa y Kubica. Las piedras que uno se encuentran son siempre un problema, no obstante, son también un bagaje con las que construir sólidos muros que sostienen los cimientos para alcanzar el éxito, chicos. Así que ya sabéis, no desechéis la piedras, porque sobre ellas construiréis vuestro futuro. ¡Ánimo, Lewis!¡Ánimo Fernando! Acordaos del grito de la televisión Cuatro: ¡¡po-de-mos!! y en una España que había perdido la esperanza en su selección de fútbol.
El futuro puede ser vuestro, pensar en lo que dijo Nietzsche: “lo que no me mata me hace más fuerte”.
