Gran Premio de Hungría
01/08
- 03-08-2008
Hungaroring
Previo
El trigo y la cizaña
“Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña. Los siervos del amo se acercaron a decirle: "Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?" Él les contestó: "Algún enemigo ha hecho esto." Le dijeron los siervos: "¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?" Jesús le dijo: "No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo. Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recogedlo en mi granero.”
Mateo 13, 24-30
Darle puñetazos a tu volante no era la mejor forma de pilotar un F1. Ni el braceo que tenía que hacer para intentar mantener el coche por la trazada cada vez que acometía la fuerte frenada de la horquilla. La palabra ‘grip’ estaba borrada de su vocabulario, y la impaciencia con su R28, falto de tracción a la salida de cada curva, y de velocidad punta, y de eficiencia aerodinámica, y de … (póngase todo lo que se quiera), le llevó a cometer de nuevo un rosario de fallos infantiles. Estaba escrito. Nunca segundas partes fueron buenas, pero quizás resultaba más sangrante (aún) cuando ves a tu compañero de equipo en el podio, tocado por la Diosa Fortuna, en esa tostadora con ruedas que te toca pilotar a ti en punta de cabeza, y a tu antiguo compañero de escudería dando clases magistrales al mundo.
Speed Master
Inevitablemente, este GP siempre lo iba a ganar Lewis. Si o si. Ningún piloto
Ferrari, o similar, se iba a poder interponer entre la victoria y él. Ya desde
el viernes, se podía oler a la legua que la armonía entre piloto (Lewis) y coche
(MP4-23), era algo fuera de lo común, sino que se lo pregunten a Heikki. Algo
que los Ferrari pudieron apreciar en la segunda sesión del viernes, con un
explosivo margen de 7 décimas sobre el menos malo de los Ferrari, es decir,
Massa.
desde el viernes, se podía oler a la legua que la armonía entre piloto (Lewis) y coche (MP4-23), era algo fuera de lo común…”
Por supuesto esto no quería decir nada, Lewis había montado un juego de blandos usado, y una carga relativamente ligera. En Ferrari empezó a cundir el pánico, mientras Kimi iba más perdido con los reglajes que una monja en un prostíbulo. Ni con los blandos, habitualmente una de las armas de Ferrari, eran capaces. Las condiciones habían cambiado muchísimo desde los entrenos de hacía dos semanas, y las temperaturas bajas de la pista no hacían entrar a los Bridgestone dentro de la ventana de rendimiento. Esto nunca hubiese pasado en la época Ferrari-Schumacher, claro. Pero esta es otra historia.
Fin de la partida. El F2008 era pan comido para la capacidad de tracción a la salida de las curvas del McLaren (de Hamtilton) y sus palancas milagrosas.
Así, que para Lewis fue (relativamente) fácil. Tan preciso como la mecánica suiza de mi Omega Speedmaster Professional. Tan veloz como el despegue del Apolo XIII hacia la Luna. Tan agresivo como una manada de lobos ante un dulce, y asustada, oveja. Tan fantástico… que sólo Lewis fue capaz de ganar por dos veces la misma carrera: 1) antes de la salida del SC, y 2) y después de la salida del SC, recuperándose de la desastrosa estrategia de su equipo a costa de pasar a cuchillo, en la pista, a todos sus (per)seguidores.
Ni siquiera la torpeza de Kovalainen, al dejarle pasar tan descaradamente,
podría ponerle una pega a la tremebunda carrera de Hamilton en Alemania. Al
menos, Massa, en Brasil 2007, tuvo un poco más de tacto dejando pasar a Kimi
‘cometiendo’ un error, en lenguaje tenístico, no forzado. Ni siquiera la
impaciencia con que Lewis intentó ‘doblar’ a Trulli, cuando luchaban por
posición, puso en duda su supremacía; o ese pequeño incidente que dicen que tuvo
con su compañero de marca, Bernd Mayländer y el SC.
quizás Lewis Hamilton pueda ser el nuevo Schumacher, o el nuevo Senna”
Puede que estas afirmaciones suenen ahora partidistas, pero visto el percal, no podría ser de otra forma. Yo mismo era bastante escéptico, y si bien la ecuación entre ego y resultados se me antojaba difícil, creo que Lewis empieza a convencerme de que quizás pueda ser el nuevo Schumacher, o el nuevo Senna.
Estamos ante un maestro de la velocidad, y para juzgar si de verdad estamos ante el nuevo Michael, el Tiger Woods de la F1, necesitamos un punto de referencia. Lewis es el trigo de la Fórmula 1, y no hay nadie ahora mismo que parezca en condiciones de plantarle cara, después de lo visto en Inglaterra y Alemania. Ni ninguno de los pilotos Ferrari parecen los bastante centrados y capaces de asaltar el trono del príncipe. Pero… ¿quién podría ser esa referencia?
Impaciencia y decepción
Mientras, a pocos kilómetros de la celebración de McLaren, en su casa de
Suiza junto a su chica, un doble campeón del mundo estaba quizás dándole vueltas
a su cabeza. ¿Fue el cerrojazo de Trulli? ¿La peligrosa acción de Vettel en el
pit lane? ¿Cómo lo hice para pasar de P5 a P11 sin ningún aparente problema?
¿Cómo me adelantaron Kubica, Raikkonen, Vettel o Trulli?
Demasiada mediocridad para un doble campeón del mundo. Pero es lo que hay. Cizaña”
Muchas preguntas sin respuesta, aunque visto el GP parece claro que el problema es que nos encontramos de nuevo con el Alonso de Mónaco, o de Canadá. El agravante, esta vez, es no había excusas por en medio de SC, o estrategias erróneas, y ni siquiera tuvo la penitencia de aguantar al Robinson Crusoe de la F1. Afloró de nuevo la impaciencia, y la desesperación, ante un monoplaza mediocre con un defecto congénito de tracción e inserción en curva.
Por ello, se empeño una y otra vez en intentar adelantar en la horquilla, y así lo único que consiguió es cometer un fallo tras otro que aprovecharon sucesivamente los Trulli, Raikkonen, Kubica, Vettel, Glock, y creo que hasta le hubiese adelantado la abuelita en vespa del anuncio de ING Direct.
Lo más inteligente hubiese sido intentar mantener su quinta posición, y con ello, estar en la zona de puntos. Pero su aparente velocidad en solitario se convertía en mediocridad en el cuerpo a cuerpo con otros monoplazas. Una tortuga perezosa con caparazón amarillo.
Pura impotencia. Un desperdicio de lucha y talento en un equipo del montón, como es Renault en estos momentos. Demasiada mediocridad para un doble campeón del mundo. Pero es lo que hay. Cizaña. Cizaña sembrada este verano, cuando forzó su salida de McLaren con destino a Renault, lo cual, evidentemente, es un puente hacia un futuro rojo y mejor.
Pero, inevitablemente, la F1 es un atropello de carreras, una detrás de la otra, sin tiempo a pararse a pensar en nada que no sea la siguiente. Este fin de semana, le toca el GP de Hungría, una de las carreras preferidas de Fernando… aunque también podría ser uno de los más odiados.
Hungaroring 2007: Judas’ day
Aquí ganó en 2003 su primera carrera Fernando Alonso, y empezó su leyenda.
Pero desde entonces, Budapest se ha convertido en uno de esos circuitos gafes
para un piloto, como lo podría ser Hockemeim para Kimi. Ya he hablado mucho de
los acontecimientos acaecidos en 2007 en el seno del equipo McLaren, en el GP de
Hungría. No voy a empezar con el mismo cuento de siempre. Ese día, un piloto
provocó la investigación de su compañero y su equipo, para que fueran
penalizados, por un incidente de carácter interno. Lo peor de todo es que lo
consiguió.
Ese día más que nunca, el espíritu del vilipendiado Judas Iscariote, estuve en mente de la mayoría de la gente del mundillo de la F1”
Alonso fue retrasado en la parrilla cinco posiciones desde la pole conseguida el sábado. Ese día más que nunca, el espíritu del vilipendiado Judas Iscariote, estuve en mente de la mayoría de la gente del mundillo de la F1. Ese día perdió el título mundial de pilotos el equipo Vodafone McLaren Mercedes. Así de claro. Así de ambicioso era el ‘rookie’ que asombraba a todo el mundo. E incluso el propio Judas Iscariote, juraba y perjuraba en sus evangelios apócrifos, que el propio Jesús le había convencido de que le denunciara, como así hizo, para ser entregado ante los judíos. Pero nadie ha dicho que los campeones deban ser bellas personas o justas.
Hungaroring 2006: Otra vuelta de tuerca
Porque la justicia no existe, sino, los ojos de Button, que se salían de sus
órbitas, no hubiesen sido los protagonistas del final de carrera de Hungría
2006. Sólo una tuerca tuvo la culpa de que Fernando Alonso no arrasara el
Hungaroring, y que en el casillero de Jenson Button figure una solitaria
victoria. Ese día vimos algo grande, mucho más grande que estas últimas
victorias de Lewis y que tanto se alaban.
Ese día vimos algo grande, mucho más grande que estas últimas victorias de Lewis…”
Ese día, sobre el asfalto húmedo de Budapest, Alonso adelantó en la primera vuelta a 8 coches, pasando de P14 a P6. En las siguientes vueltas dio cuenta de su compañero, y de un tal Michael Schumacher, reclamando el liderato de carrera hasta que Kimi se estrelló, contra el pobre Tonio Luizzi, mientras intentaba reparar el cargador de CD’s de su McLaren. Esto…¿o no llevan cargador los F1? Creo que no. Y salió el SC. Todo fue perfecto para Fernando, y disponía de una ventaja de más de 20 segundos sobre Jenson. Hasta que, en la última de sus paradas, en la vuelta 51, entró a respostar, y uno de los mecánicos tuvo un problema con su tuerca. Así que, unos metros después, su rueda salía despedida alegremente, como un niño que se suelta de la mano de su padre. Adiós carrera. Adiós a una victoria épica. Adiós a la suerte.
Pero en 2007, sin ninguna épica, y con bastante mala leche, por lo tanto, ganó Lewis. ¿Quién no puede ganar si consigues en los despachos lo que no puedes hacer en pista? Pero dejemos eso definitivamente de lado. Para ello, la estrategia del ¿equipo? McLaren fue la de parar en la vuelta 19, que será, más o menos, la ideal en este caso para la previsible estrategia de dos paradas típicas en el Hungaroring. Mientras, de mitad de parrilla para abajo, lo mejor será cargar para una parada, a imagen y semejanza de Piquet en Alemania.
Hungaroring: viejo, frenético y abrasador
Este es un circuito estrecho, frenético, correoso, polvoriento (sobre todo el
viernes) y serpenteante, y excepto en 2006, donde llovió a mares, caluroso como
el desierto africano. Además es muy físico, y no hay rectas donde se uno pueda
relajar. La carga aerodinámica es elevada, pues no hay rectas donde la
resistencia adicional sea un problema, y esa carga ayudará en las fuertes
frenadas.
4 horquillas, nada más y nada menos, ya pueden imaginarse lo que va a padecer el R28 por estos lares…”
La curva 1 es una horquilla de 100 km/h, es la típica donde en la primera vuelta saltan los alerones delanteros por doquier, como el de Alonso son Schumacher Junior en 2005. Una vez la pasas, encaras la 2, otra horquilla, y te lanzas a la 3 sin miedos pues desemboca en una pequeña recta que llega hasta la 4. La curva 4 es ciega, y rápida, y hay que comerse el piano si quieres notar el agarre, es una de la más importante para el tiempo final. Luego te dejas ir por la anodina 5, y te queda la chicane que une las curvas 6 y 7.
Entonces sólo se trata de encajar una serie de curvas bastante monótonas, trazadas con el compás y la regla, de lo más aburrido, izquierda-derecha, y dos horquillas más enlazadas que matan el coche, en lo que es más una operación para rellenar los 4,4 km de lo más insulsos que hay en el mundial, que unas curvas diseñadas para la F1. En fin, 4 horquillas, nada más y nada menos, ya pueden imaginarse lo que va a padecer el R28 por estos lares, aunque al ser un circuito de carga aerodinámica alta, tipo Mónaco, puede que eso ayude un poco a Fernando.
Esta es una pista de contrastes, y que evoluciona con el fin de semana, conforme las fórmulas de relleno, y los libres, van dejando goma sobre la pista. Siempre que no se le ocurra llover el sábado, claro. Por ello, la parte sucia de la parrilla esta realmente sucia, y eso es un handicap para los que desgraciadamente salen en las posiciones pares del GP. Por ello, vuelve a ser fundamental la tracción.
Predicción
Todo esto sólo quiere decir que los McLaren van a ir como tiros, aunque el
calor es una de las variables pueden ayudar a los monoplazas rojos a acercarse a
los platas. De todas formas, lo lógico será que Ferrari tenga que esperar a
Valencia para dar respuesta a la actual racha de victorias de Lewis. La tracción
lo es todo, y hay que unirlo al talento del piloto, puesto que este es un
circuito donde las manos se notan muchísimo.
Kimi debería de machacar a Massa…”
Aunque todas esas manos hay que demostrarlas en calificación, porque luego en carrera suele ser imposible adelantar, y sólo aparece la emoción cuando entra en juego las paradas en boxes, o sale algún SC, como en 2006. Calificar delante es fundamental, y pocas veces se ha ganado sin partir de la primera fila de parrilla.
Bridgestone trae aquí los más blandas de la gama: blandos y super-blandos. Lewis tendrá que ir con cuidado, pues ya sabemos cómo destroza la gomas, y el calor abrasivo de Budapest es lo necesario para que el graining acabe con la ruedas de cualquiera. En cualquier caso es el favorito número 1. A su vera, Kovalainen, no sabemos como responderá, pero no creo que pueda hacerle sombra.
En cuanto a los pilotos Ferrari, me inclino más a pensar que será un fin de semana de Kimi. En 2005 ganó con una gran victoria de tú a tú contra Michael Schumacher. En un circuito estrecho la precisión lo es todo, y la velocidad descontrolada de Massa no casa bien con Hungría. En condiciones normales Kimi debería de machacar a Massa, pero en el actual estado de pasotismo del finlandés todo es posible.
Del resto, puede que BMW vuelva de nuevo a estar delante, puesto que la tracción del BMW y las curvas lentas son lo suyo. Así que podríamos ver a Kubica lucir de nuevo el palmito, después de dos fines de semana un tanto grises, y viendo lo gran calificador que es, podría llegar incluso hasta la primera línea de parrilla. Algo que será también anhelado por su compañero de póker, Fernando, pero que será mucho mas complicado que para el polaco.
La cuestión de Fernando, será maximizar sus dotes de calificador, aunque en 2005 cometió un error en calificación que le costó la carrera. Este no es un circuito donde haya que arriesgar demasiado, pues poner una rueda fuera de la trazada es condenarte. La pega será su monoplaza, y muy bueno tendrá que ser para compensar todas sus carencias.
Al menos si califica bien, no habrá tantas posibilidades de que le adelanten, ya que aquí es casi imposible adelantar, y tendrá que centrarse más en mantener su posición conseguida que evolucionar hacia delante. Su monoplaza no da para más, por mucho que Bob Bell nos cuente el cuento de la lechera, donde Briatore va con un cántaro de leche en la cabeza y el R28 es el cuarto coche de la parrilla. Tendrá que armarse de paciencia.
Paciencia

Paciencia. Sí. Toneladas industriales de paciencia, pues este no parece el
mejor trazado para el R28, y no me gustaría volver a ver al Fernando Alonso
despendolado, y fallón, de Alemania. Aunque, si uno se para a pensarlo es
normal. Un campeón como él, luchando contra los Trulli o Vettel… ¡es para
echarse a llorar, francamente! Pero no hay que desesperar, no hay que darlo todo
por perdido. Alonso ha demostrado infinitas veces la pasta de la que está hecho,
y la inteligencia con la que estudia cada movimiento.
…así podremos saber si de verdad Lewis es tanto como dicen los ingleses, o definitivamente el heredero de Senna, es Alonso”
No obstante, aún cuando no gane el GP de Hungría, y este sea ganado por un piloto no Ferrari, de nombre Lewis, volverá a salir a la palestra lo de Alonso y Ferrari. Ese es el quid de la cuestión. Esa es la referencia. Eso es lo que la F1 necesita, tener a los dos mejores pilotos en los dos mejores equipos. Como en los viejos tiempos: Ferrari/Schumacher contra McLaren/Hakkinen, o Ferrari/Schumacher contra Renault/Alonso; es decir: Ferrari/Alonso contra McLaren/Hamilton. No sé quien ganaría, ni quiero saberlo, pero sería tan impresionante de ver…
Sólo así podremos saber si de verdad Lewis es tanto como dicen los ingleses, o definitivamente el heredero de Senna, es Alonso, como pudimos comprobar en Hungría 2006 bajo el agua. En cualquier caso, la paciencia será nuestra primera arma.
Trigo y cizaña. El fruto y la mala hierba. Lo bueno y lo malo. Tan diferentes pero tan iguales. Como podemos concluir de la parábola que encabeza el artículo, cuando crecen el trigo y la cizaña juntos hay que mantener calma. Al principio no los podremos distinguir, y la cizaña robará el agua y los alimentos del trigo. Pero si sabemos esperar el momento, una vez hayan crecido un poco más, los distinguiremos, y entonces será la hora de acabar con la cizaña. La paciencia nos habrá salvado, y nuestro trigo volverá a ser limpio. Hamilton versus Alonso. McLaren contra Ferrari. Será el duelo definitivo... pero como decía el grupo Siniestro Total: ¡ante todo, mucha calma!
