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Gran Premio de China

17/10 - 19-10-2008 Shanghai Shanghai
Shanghai

Análisis

Gilles

Si Ayrton Senna juraba que hablaba con Dios mientras pilotaba, ¿por qué no voy a poder yo entrevistar a Gilles Villeneuve? Pero no, desgraciadamente no fue así. La realidad es que mis amigos de TheF1 se confundieron al titular una noticia redactada por mí y en vez de Jacques pusieron Gilles. Hubo quien se sintió desmesuradamente ofendido, aunque para mí fue bastante divertido: durante unas horas el gran Gilles resucitó sólo para TheF1 y se sinceraba con nosotros confesando que quería que el mundial 2008 lo ganase Robert Kubica. Unas declaraciones bomba, sin duda, aunque la rectificación nos devolvió pronto a la realidad. Pero eso me llevó a plantearme una duda: si el campeón sin corona de Ferrari levantara hoy la cabeza ¿realmente querría que ganase el polaco en vez de Hamilton o incluso Massa?

Títulos innecesarios

En Fórmula 1 hay una serie de campeones sin título que son tan queridos por los aficionados como si realmente hubieran logrado algún campeonato. Y es que no siempre es necesario un título para acreditar la valía o calidad de alguien. Esto sería aplicable según pareceres a otros campos de la vida como el título universitario: hay periodistas admirables con carrera y otros horrendos, de la misma manera que hay profesionales de la información que no han pasado por la facultad. No es el título el que hace al hombre, sino sus referencias, su trabajo y su dedicación. Y Gilles Villeneuve era uno de esos vagabundos de los circuitos que nunca logró su codiciado título. Pero cuando se le nombra casi nadie recuerda su corto palmarés: seis victorias y ningún título mundial. Pero en su haber, lejos de los fríos números, figuran grandes hazañas, gestas inolvidables, maniobras imposibles y alguna que otra locura, que también hay que decirlo. El aviador, como le llamaban por despegar demasiadas veces de la pista y acabar fuera de ella, es sinónimo de velocidad, de derrapadas, de adelantamientos al límite, de duelos rueda contra rueda... Y de Ferrari. Quizá Räikkönen haya estrellado varios cavallinos esta temporada y Massa haya probado la arena en demasiadas ocasiones, pero Gilles lo hacía con estilo, con clase, con temperamento... Eran otros errores, que se los perdonaba hasta el inmortal Enzo. Y si él lo hacía, cómo no el resto de tifosi.

Ni Hamilton...

Pero volviendo a nuestras declaraciones exclusivas de Gilles: Kubica antes que Hamilton o Massa. Tras el Gran Premio de China, desgraciadamente Gilles no habría visto cumplido su sueño, pues el polaco ya está fuera matemáticamente del que sería su primer mundial. ¿Qué opinaría hoy Gilles Villeneuve de Lewis Hamilton, claro favorito? Nadie duda de que la carrera china ha sido una demostración del inglés, cuya habilidad al volante no se puede discutir cuando tiene el camino despejado y completamente abierto. Ha ganado de principio a fin y ha sido el más rápido todo el fin de semana. ¿Pero qué mérito tiene eso para Gilles? En marzo de 1981 (¡1981!), el canadiense le confesaba al gran periodista Francesc Rosés: "[En la Fórmula 1 actual] sólo hay que frenar y acelerar, y esto lo pueden hacer todos los pilotos. Ahora no es tan difícil que un muchacho recién llegado obtenga magníficos resultados en un Fórmula 1. No cuesta nada aprender a pilotarlos". Parece mentira que estas declaraciones tengan más de veintisiete años. Esa facilidad para entrar en la Fórmula 1 y empezar a ganar carreras es más evidente cuando se debuta en un equipo como McLaren Mercedes en pleno auge. Eso es lo que echaba de menos Villeneuve a principio de los 80 y muchos quieren ver hoy: que pilotos con coches precarios e inferiores demuestren su valía superando a pilotos de grandes equipos que prácticamente sólo tienen que dejar al coche rodar solo: "Hoy en día ya no se puede hacer lo que hizo Peterson: ganó la carrera con un coche inferior". Hamilton no ha pasado ningún año en un equipo modesto de Fórmula 1, sufriendo por conseguir tan siquiera puntuar y mucho menos llegar a la meta, por eso se desespera cuando no puede ser más que segundo. Ahí es donde llegan sus errores, por el ansia de estar siempre arriba, lugar al que se ha acostumbrado demasiado rápido desde su primera carrera en Fórmula 1. Hamilton tuvo el coche el año pasado, tuvo la oportunidad y la desaprovechó. Este año, aunque ha sido líder casi toda la temporada, ha cometido muchos errores en demasiadas ocasiones llevando "ese pedazo de pepino". Quizá por todo eso, Gilles no cree que sea merecedor del título mundial.

Ni Massa

Le toca el turno a Felipe Massa. ¿Es posible que Gilles Villeneuve, que sólo corrió para Ferrari en Fórmula 1 (a parte de en McLaren en 1977), no quisiera que un piloto de Maranello ganase el mundial? El brasileño ha pecado de muchos errores en muchas carreras este año, y también es de los que suelen ganar cuando tiene el frente despejado, aunque de vez en cuando sorprende con algún adelantamiento perfecto. En otras ocasiones, sin embargo, recuerda a aquellas maniobras imposibles de Gilles que, irrevocablemente, acaban fuera del asfalto. Si hoy estuviera con nosotros, seguramente que Gilles defendería a Massa; en 1980 aseguraba: "Tal vez asumo riesgos excesivos, pero si lo hago luchando por la victoria, también lo hago por el puesto decimoséptimo". ¿Quién se atreve a acusar a Gilles de inmadurez? Son épocas diferentes, pero Massa también ha arriesgado en adelantamientos casi innecesarios y ha apretado fogosamente en el fondo del pelotón con resultados paupérrimos. Claro, que Gilles también lo hacía y lo excusa así: "Mi temperamento combativo me expone a ello. Cuando voy decimoquinto estoy rabioso. Ataco para mejorar, a veces incluso en exceso. Entonces es fácil cometer errores. Cuando se está segundo o tercero se es más comedido; cuando se está decimoquinto no importa hacer un trompo". El problema es que Massa también ha cometido errores yendo en las posiciones de cabeza: en Australia chocó en la salida cuando iba cuarto, en Malasia abandonó al salirse de la pista cuando iba segundo, en Mónaco se pasó de frenada en Santa Devote cuando rodaba primero, en Silverstone partió noveno y realizó mil y una salidas de pista que le relegaron al decimotercero... Quizá por todo ello, Gilles tampoco querría que Massa se alzara con el título. Si realmente le tuviéramos delante, sería una pregunta obligada.

La deuda de Räikkönen

Fue Jacques Villeneuve el que, con sus declaraciones del jueves, nos ha motivado a hacer este pequeño homenaje a su padre y que, de paso, nos ha servido para hacer el artículo del Gran Premio de China. Y es que la emoción en la pista fue tan escasa que hemos preferido viajar al pasado y jugar a poder hablar con Gilles. La impotencia de Ferrari por aupar a Massa por delante de Hamilton y del propio brasileño por adelantarle en el único momento posible (la salida) coartó la emoción sobre la pista. Sólo la curiosidad por ver a Räikkönen dejarse adelantar nos mantuvo despiertos este domingo, a parte de la posibilidad, finalmente nimia, de algún error de pilotaje. Kimi seguramente no recibió órdenes de equipo directas por la radio para dejarse adelantar por su compañero (están prohibidas), pero moralmente habría sido una decepción que no lo hiciera después de que el propio Massa se inventara un semi-trompo en Brasil el año pasado para ayudarle a acabar por delante de él y, así, ganar su primer y hasta ahora único título mundial. Ahora tocaba devolverle la moneda, aunque Kimi no escondiera ni disimulara sus intenciones. ¿Para qué hacerlo? ¿Quién puede demostrar que hubo órdenes de equipo? ¿Quién puede impedir a un piloto a frenar cuando le venga en gana en plena carrera? Cuando se hacía veinte años atrás se alababa la generosidad de los pilotos, pero ahora es un tema tabú. Cosas de Bernard Ecclestone y compañía.

El sueño Villeneuve

En cualquier caso, el sueño de Villeneuve, padre o hijo, de que Robert Kubica se convirtiera en campeón del mundo no será posible, al menos este año. El polaco tuvo una mala sesión de entrenamientos oficiales y sólo pudo ser sexto en carrera. El título, aunque siempre lo ha tenido lejos, se le ha escapado definitivamente. Ya no será el Kimi Räikkönen de 2008, pero sigue luchando por la tercera posición del campeonato, que no es poco. Quizá, en un futuro, se convierta por fin en campeón mundial, algo que Gilles nunca logró y que su prematura muerte le sesgó de lleno. Aunque si no es así, tampoco le faltará el cariño de un público que sabe apreciar sus dotes de pilotaje independientemente de su palmarés. Y es que, a veces, los más grandes no son los que más números acumulan en las estadísticas.

"Para mí ser campeón del mundo es mi objetivo. Pero si no lo consigo, será como Stirling Moss: habré ganado muchas carreras pero sin conseguir el título. No es demasiado grave". Gilles Villeneuve, Gran Premio de Canadá de 1980.

Redacción TheF1.com - Héctor Campos