Gran Premio de Bahrein
04/04
- 06-04-2008
Bahrein
Análisis
Desesperación
Todo listo. Cuando las luces rojas se empiezan a encender en el semáforo, uno sabe que millones de ojos están clavados en las ruedas que permitirán al coche demostrar el trabajo de miles de personas que, ahora, miran con ilusión desde los boxes. No son sólo aficionados: patrocinadores, empresas, dirigentes… Todos esperan lo máximo de esos veintidós maravillosos locos que se ganan la vida poniéndola a trescientos kilómetros por hora. Es hora de demostrar lo que se vale… Pero ¿cómo sentirse cuando los nervios te traicionan al pulsar un simple botón y se va todo al traste?
¿Cómo sentirse cuando los nervios te traicionan al pulsar un simple botón y se va todo al traste?
Todo listo. Cuando las luces rojas se empiezan a encender en el semáforo, uno sabe que millones de ojos están
clavados en las ruedas que permitirán al coche demostrar el trabajo de miles de personas que, ahora, miran con ilusión desde los boxes. No son sólo aficionados: patrocinadores, empresas, dirigentes… Todos esperan lo máximo de esos veintidós maravillosos locos que se ganan la vida poniéndola a trescientos kilómetros por hora. Es hora de demostrar lo que se vale… Pero ¿cómo sentirse cuando los nervios traicionan al pulsar un simple botón y se va todo al traste?
La teoría de que Hamilton perdió el mundial 2007 al accionar el botón del limitador de velocidad en Brasil sigue siendo sostenido por casi todo el mundo, a pesar de que McLaren lo ha negado siempre (la última vez, Pedro de la Rosa, durante la retransmisión del Gran Premio de Bahréin). Pero que a Kovalainen le pasara lo mismo en Australia fue sospechoso: ¿está el botón del limitador demasiado accesible en el McLaren?
Efectivamente, en esta ocasión, Lewis cometió un error, y se estudiará introducir algún cambio en el procedimiento de salida para evitarlo en el futuro.
Quizá sea al revés: ¿están los pilotos de McLaren bien aleccionados? Martin Whitmarsh asegura que, efectivamente, en esta ocasión, Lewis cometió un error, y que estudiarán introducir algún cambio en el procedimiento de salida para evitarlo en el futuro. Sea como sea, estos errores son realmente inusuales, sobre todo en una época en la que la tecnología permite al piloto manejar y reglar el monoplaza casi sin apartar las manos del volante.
Hace unos años podíamos comprobar cómo Michael Schumacher (y ahora Räikkönen y Massa) reconfiguraban la frenada en las rectas tocando una palanca situada en la parte derecha del habitáculo. Pero, a parte de estas minucias, el piloto de Fórmula 1 actual lo tiene todo a su alcance en el propio volante. Un compendio de botones, clavijas, llaves y palancas que ha de estudiarse a conciencia. Porque si no, puede pasar lo que le pasó a Hamilton en Bahréin y en Brasil, o a Kovalainen en Australia: un desastre vergonzoso.
La pregunta es: en un deporte tan competitivo, tan tecnológico, tan exacto, tan precioso, donde los últimos mundiales se han decidido por escasos puntos de diferencia… ¿pueden perderse carreras por estos estúpidos motivos?
Especies distintas
Nigel Mansell era el especialista en poner en un puño el corazón de sus mecánicos y jefes de escudería: rápido en pista y arriesgado donde los haya.
Nigel Mansell era el especialista en poner en un puño el corazón de sus mecánicos y jefes de escudería: rápido en pista y arriesgado donde los haya, también es recordado por otras maniobras menos afortunadas capaces de comprometer seriamente un buen resultado, accidentes aparte. En 1987, en Monza, un mal cambio de marchas le hizo perder la carrera frente a su compañero, Piquet. Un solo ejemplo de cómo chafar una carrera por una tontería.
Observar un volante actual y compararlo con uno de hace un par de décadas es casi como contemplar dos especies diferentes. Antes, apenas dos botones, y nada de cambios secuenciales. Para cambiar de marchas, el piloto tenía que solar el volante y, con la mano derecha, accionar la palanca de cambios tradicional, amén del embrague.
Todo eso se perdió. Ahora son los dedos los que más trabajan.
Las imágenes del interior del McLaren de Senna pilotando en Mónaco (el circuito con más cambios de marcha) son espeluznantes y preciosas, al mismo tiempo. La complicación antes radicaba en la habilidad con las manos, la rapidez con los ojos y la intuición con las extremidades. Todo eso se perdió. Ahora son los dedos los que más trabajan.
Errar es de humanos; la Fórmula 1, no
Es normal pensar que, al accionar uno u otro botón, el dedo pueda confundirse. Nada más lejos de la realidad: los entrenamientos para que el piloto se familiarice con su herramienta de trabajo son constantes. El piloto debe saber manejar en cada instante cada interruptor. Ese es su trabajo. Aunque, a veces, eso no es así…Gran Premio de Japón,
1998. Michael Schumacher va a intentar ganar para Ferrari su primer título mundial con ellos. Frente a Mika Häkkinen, todo parece en su contra. Los semáforos rojos son sólo un obstáculo para cortar el viento y hacer todo lo posible para ganar la carrera. Su privilegiada posición en la parrilla de salida es su única ilusión por hacer realidad el sueño.
Ese aspirante a campeón con Ferrari, que ya era bicampeón mundial, había cometido el más tonto de los errores posibles.
Pero algo pasa: su Ferrari se para justo antes de que se apaguen todos los semáforos. Su coche se ha calado. ¿Cómo es posible? Ese aspirante a campeón con Ferrari, que ya era bicampeón mundial, había cometido el más tonto de los errores posibles. Quizá sea la adrenalina, las pulsaciones por minuto o todo al mismo tiempo. El caso es que le tocó salir desde la última posición. Ese mundial, efectivamente, lo perdió. Y es que todos somos humanos; todos podemos perdonar… Pero la Fórmula 1, no.
Schumacher y Hamilton; busquen las siete diferencias
Hamilton estrelló su monoplaza contra el de Alonso, con un vetusto Renault que no alcanza ni para entrar en los puntos.
La diferencia entre la experiencia de Michael Schumacher en el Gran Premio de Japón de 1998 y la de Lewis Hamilton en Bahréin, es que el primero realizó una de las más impresionantes remontadas de todos los tiempos (dieciocho coches adelantados) mientras que Lewis Hamilton chocó a las primeras de cambio. La diferencia es que, mientras a Schumacher sólo le detuvo un reventón en el neumático cuando estaba a punto de alcanzar la zona del podio (casi adelantó a su compañero Irvine, que terminó segundo) Hamilton estrelló su monoplaza contra el de Alonso, con un vetusto Renault que no alcanza ni para entrar en los puntos.
La diferencia, al fin de cuentas, es saber manejar las situaciones críticas: Lewis sigue sin ganar si no es partiendo desde la primera posición de la parrilla: sus cinco victorias corresponden a sus cinco poles position (excepto en Inglaterra, donde ni siquiera pudo ganar). Y no es que el chaval no sepa adelantar, pues tanto en categorías inferiores como en la misma Fórmula 1 (aunque en menor medida) ya lo ha hecho. Pero sí que le falta todavía esa sangre fría, esa inteligencia y, sobre todo, esa humildad para luchar de tú a tú con un rival inferior sin querer pasarlo por encima. Porque eso es lo que intentó con Alonso: presuponer que su McLaren debe ganarle la posición “a la de ya”, sin tener en cuenta las limitaciones del rival y su monoplaza.
Es increíble que sea yo quien tenga que demostrar que soy inocente
El resultado puede ser el que fue: un encontronazo contra el Renault cuya culpa no pude recaer en otro que en el embestidor. Fernando, que tan sólo intentó defender su posición con una maniobra típica defensiva (corrigiendo la trayectoria guardando el interior de la trazada, como el mismo Hamilton haría más tarde frente a otros rivales), ni deceleró ni frenó, tal y como la telemetría ha demostrado.
La culpa no fue del chá chá chá
El error, una vez más, fue no saber dónde estaba. No hay muchas dudas si recordamos lo sucedido en Brasil, el año pasado: Fernando rodaba por delante de Hamilton y, en la tercera curva, el inglés trató de superar al español. Pero Alonso cerró el interior al mismo tiempo, por lo que Lewis tuvo que frenar a fondo, pasándose de frenada y saliéndose de pista. Lewis no podía entender que Alonso le había ganado, que no le hacía falta recuperarle la posición, y que le bastaba con terminar la carrera. Por no comprender todo eso, perdió el mundial, como un niño enrabietado.
Así pues, por mucho que se empeñe la prensa británica (en ese afán de acreditar a “su” piloto), la culpa, esta vez, no fue del chá chá chá, sino del ron…
Esta vez, en Bahréin, no era una frenada, sino una aceleración, y es evidente que la velocidad punta del McLaren es bastante superior a la del Renault. Esa diferencia (pongámosle unos dos segundos por vuelta) hace que si Hamilton y Fernando pisan el acelerador a fondo al mismo tiempo, y la distancia entre ellos es de apenas cincuenta centímetros, por lógica, el McLaren chocará con el Renault. Así pues, por mucho que se empeñe la prensa británica (en ese afán de acreditar a “su” piloto), la culpa, esta vez, no fue del chá chá chá, sino del ron…
Semáforo verde:
- Felipe Massa: Rompió su mala racha y, además, el dudoso honor de no haber ganado nunca sin salir en la primera posición. Esta vez, sí se resarció. ¿Mantendrá el nivel todo el año?
- BMW: Se confirma como el tercer equipo (y si McLaren se descuida, el segundo) del año. De momento, son líderes del mundial de constructores. Ahí es nada.
- Ferrari: Ya están aquí: primer doblete rojo. Tiembla, McLaren.
- Kubica: Ni dos segundos le duró a Massa en la arrancada, pero ha demostrado que es capaz de ser rápido el sábado y el domingo. Su podio abre nuevas esperanzas para la primera victoria, aunque es verdad que la ausencia de Hamilton, que tiró su carrera a la basura en la arrancada, se lo facilitó.
Semáforo rojo:
- Lewis Hamilton: Se le acumulan los errores y se disipa su halo de divinidad. El chico es humano, aunque no se lo crea… De momento, la dura realidad es que ya no es líder del mundial.
- McLaren: ahora, la crisis es suya. Son terceros en el mundial de constructores.
- Prensa británica: Y hay quien critica a la española por ser partidista...
- FIA: ¿Dónde estaba Mosley...? ¡Qué lástima que la presencia del Presidente de la FIA sea una deshonra para un país! Vergüenza.
Lo dijo…
- Fernando Alonso: “Es increíble que sea yo quien tenga que demostrar que soy inocente”, respecto a su toque con Hamilton.
- Pat Symonds: “No resultan tan expertos como piensan”, sobre los “gurús” británicos
- Martin Whitmarsh: “Un equipo como Vodafone McLaren Mercedes no suele culpar a sus pilotos públicamente”, sobre el botón equivocado de Hamilton.
- Felipe Massa: “Ha vuelto a salir el sol”.