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Gran Premio de Brasil

19/10 - 21-10-2007 Interlagos Interlagos
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El día del juicio final

Los siete pecados capitales

“Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad” 

Carta de Pablo a los Romanos 1:18. 

Dios existe. Ya sé que puedo sonar tremendista, y hasta sensacionalista, y que no habría mejor noticia para abrir el telediario del ‘primetime’. Puede que si diera esa noticia Lorenzo Milá en La Primera consiguiera desbancar al eterno Matías Prats hijo de Antena 3. Sé que después de muchos años, como unos 20 siglos, que lleva la iglesia intentando convencernos de lo susodicho, puede sonar a cachondeo. Sé que con esta rotunda frase le llevo la contraria a mi querido Nietzsche: ”Dios ha muerto. Parece que lo mataron los hombres”, pero no puede ser de otra forma.

Después de un fin de semana como el vivido en China, empiezo a creer en los milagros. Cualquiera cosa me podría creer, hasta que Niki Lauda disfrazado de Pitbabe consiguiera un montón de seguidores enamorados. 

Los hechos acaecidos en la temporada 2007 quedarán para la historia. Una historia diferente según sea el color con que se mire, pero que como mucho llegará a fotografiar como pálidos reflejos la realidad misma. Como hiciera Dante Aligheri en su divina comedia, el protagonismo de estas letras será para los Siete Pecados Capitales. Dios me libre de ni siquiera pronunciar el nombre de Dante, sólo intento, en el último previo del año, dejar claro mi postura al respecto del asunto FIA/McLaren/Alonso/Lewis Hamilton. 

Gula. Comisarios de la FIA:

“Lo que ha quedado claro es el punto de vista de todos los conductores y directores de equipo de que las condiciones en Fuji fueron excepcionalmente malas y peores de las experimentadas en otros comienzos de carrera detras de SC. Dadas estas opiniones, los jueces aceptan que puede ser inadecuado imponer la sanción que se aplica normalmente para un caso así".

Vettel magnífico en ChinaUnas horas antes de marcharme para San Sebastián para que el doctor Maíz me pusiese en el sitio, una llamada telefónica que me dejaba alucinado. Era Bruno. Hamilton hacía horas que se había salvado de la quema, y poco me podía sorprender ya. Después de todo el pollo montado el viernes, consideraron que hacía muy mal tiempo, llovía mucho, pero mucho mucho y que por tanto no era penalizable lo penalizable. Valga la redundancia. No corrió la misma suerte Fernando en Monza 2006, cuando’ impidió’ (según los comisarios) la vuelta lanzada de Mass(a) con un coche destrozado por el brutal pinchazo de una rueda. Unas simples horas bastaron para sentenciar a Alonso, mientras que el tema de Hamilton, y su conducción errática detrás del SC, se prolongó durante más de 24 horas. Pero no quedó ahí el asunto.

La tarde del domingo del GP de Japón, el pobre Vettel no podía estar más desconsolado. Se había cargado de un plumazo las dos opciones de Red Bull, y los comisarios le endosaban una penalidad de 10 posiciones en la parrilla de China. Una vez visto el video del habilidoso espectador japonés, las cosas cambiaron, amigo. Estaba claro que si Vettel era culpable, Hamilton lo era más, así que había que hacer algo: ¡amnistía general! Nadie iba a tocar a Lewis, claro. Pero… todo no había acabado ahí. 

Después de la calificación, y mientras me hacía la maleta, esa llamada de teléfono me avisaba de que al infortunado Vettel le habían vuelto a caer cinco plazas en la parrilla de salida del GP de China por impedir la calificación a no sé quien... ¿no es increíble? En ese momento, las baterías de mi Olympus E-500, preparadas para el viaje, se resbalaron estupefactas entre mis manos para estrellarse contra el suelo.¡Lo habían vuelto a hacer!. Esta vez a un pobre novato como Sebastian. Sin piedad. Sin miramientos. Y la foto que se componía volvía a ser la de antes del famoso video del youtube: Vettel penalizado y Lewis indemne. 

Claramente el pecado de la FIA, es el de la Gula, el recelo de dárselo todo a su niño bonito, el de imponernos a Lewis a costa de todo. La gula, el exceso y el abuso.

Envidia. Niki Lauda: 

“¿Qué Alonso ganase el título? Eso sería una broma. Durante semanas Alonso se ha comportado tan mal con el equipo que ya casi no tiene amigos ni gente que le apoye".

Fernando Alonso Pocas letras se merece Niki Lauda, en su actual faceta de comentarista, pero ilustra a la perfección el presente pecado. Un tipo siempre listo, aunque ligero de palabra, y que quizás este pagando ya su entrada en años. Unas palabras como las indicadas arriba sólo muestran una envidia impropia de un campeón del mundo, pero que vienen a reflejar la envidia y el resquemor de una parte de los medios ingleses hacia Fernando. El chico no es un dechado de simpatía durante los GP’s, reconozcámoslo, pero poco tiene que ver con ese personaje triste, y de TBO de Mortadelo y Filemón, que se critican algunos medios británicos. 

No contentos con vanagloriar a Hamilton, sólo buscan hurgar en la herida, e intentar desestabilizar a Alonso. No se entiende que en otras circunstancias se atrevieran a pedir la cabeza de Fernando, pero así fue. Esos son los que dan coba a todo este tinglado, así que simplemente hay que asumir que están ahí, y escurrir el bulto. Un bulto que ya no puede escurrir el bonachón, en apariencia, del jefazo de Mercedes en McLaren.

Pereza. Norbert Haug:

"Lo que le ha ocurrido a Lewis es una lástima, pero no se le debe culpar a él. Lo estaba haciendo muy bien y eso no debió pasar”.

Hamilton por delante de TrulliParálisis. Trampa de grava. Abandono. Un casco amarillo que niega una realidad certera. Lewis está fuera. En su neumático trasero derecho sólo quedaba la llanta… ¡y gracias!. Pero tampoco es que nos sorprenda. Este año Lewis ha sido, de lejos, el piloto más duro con las gomas. En Turquía vistieron de nuevo fenómeno, el Chunking, la enésima bestialidad de Lewis con sus gomas. En Nurburgring nos quisieron convencer de que le pudo pasar también a Alonso, pero sólo Lewis y sus pasadas de frenada consiguieron estrellarse contra la curva Michael Schumacher en su estreno… ¡que poca delicadeza, Lewis!. Y por supuesto, en el Tilkódromo de China, Norbert también le quitó el marrón de encima a su chico. No sin razón.

Parálisis en el muro de boxes. Unas planchadas camisas blancas impertérritas. ¿Incapacidad o dejadez? ¿Inspiración divina? No, más bien desidia. Pereza. Frente a la toma de decisiones, dejar todo en manos de la providencia. Intentar que se solucionen las cosas sin hacer nada La pereza combinada con la lujuria es una combinación peligrosa e insana, Norbert, y como bien dices: ¡nunca debió pasar!.

Lujuria. Lewis Hamilton:

“Quiero tener el trofeo de mi primera victoria y el de mi primer campeonato del mundo. No subestimes el valor que esto tiene para mí".

Los tres primeros en las calificaciones de ChinaEl chico de oro mandaba este escueto mensaje días antes del GP de China a Ron Dennis. Un mensaje claro a su papá(ito) deportivo, y totalmente desafiante. El medio usado era uno de los medios afines a Lewis: el Daily Mirror. Una demostración desaforada de ambición y lujuria. Todo lo tenían hablado en McLaren, las fiestas, las estrategias, pero acostumbrado a tenerlo todo, el niño bonito de Inglaterra quería lo imposible, lo que ni siquiera campeones como Senna, Prost, o Lauda, consiguieron jamás: tener un trofeo original de alguna de sus victorias con McLaren. Sólo era un fleco en una temporada (casi) perfecta para Lewis, pero acostumbrado a llorar por los tabloides ingleses para conseguir sus objetivos, este sólo era uno más de sus golpes de ordeno y mando. El problema es que su debate no fue más allá, pues no hubo ni trofeo, ni campeonato.

Lujo. Botellas de champán, camisetas rojas Vodafone, y miles de canapés de Absolut Taste en sus respectivas cajas. Unas botellas puestas a enfriar que quedaron huérfanas de fiesta. Una fiesta por todo lo alto que de momento tuvo que esperar, y que no sabemos si se celebrará o no; como aplazado quedará el tema del trofeo de campeón del mundo de Lewis Hamilton. La lujuria de un (posible) campeón que ya desea un trofeo que aún no le pertenece, e intenta cantarle las cuarenta al orgulloso de su jefe.

Avaricia y soberbia. Ron Dennis 

“Competíamos contra Alonso, no contra Kimi. Una victoria de Kimi y un segundo puesto de Lewis habría sido adecuado ; ¿Por qué me pregunta cosas tan controvertidas y propias de la escudería? Nosotros siempre podremos justificar que nuestras acciones son justas e imparciales. ¡Se acabó!” 

Presentación en Valencia Así se despachó Ron con la prensa española. ¿Soberbia? Pero me llama poderosamente la atención la ultima frase, donde viene a decir que siempre podrán justificar que son imparciales, lo cual no quiere decir que lo sean. Difícil asunto, pero las palabras lo dicen todo, huelgan más comentarios que los indicados, ellos solos se descalifican. Pero ligado a esa altanería característica de Ron lucía el ansia de quedar por delante de, su otro piloto, Alonso, y ganar sin dilación. No era suficiente cor marcar puntos, y esperar a Brasil. No.

Cuando uno quiere más de lo que puede abarcar suele fracasar. Fue una montaña de presión demasiado grande para todo el equipo, y para el novato del año. Uno de los abandonos más ridículos que uno haya podido presenciar. Un F1 en plan tortuga que se queda empanzado en los únicos metros cuadrados de puzolana que existía en el trazado de China. Nunca le agradecerá bastante Bernie a su amigo Tilke semejante ocurrencia. Las audiencias en Brasil serán increíbles. ¿Pero por qué no metieron a Lewis antes y le cambiaron las ruedas? Ni siquiera representa un misterio, simplemente, como después confirma Ron Dennis, querían el título ya. Pero la avaricia rompió el saco.

Ira. La Ira de Dios. Carta de Pablo a los Romanos 1:18

“Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad”.

Hamilton choca en Nurburgring Por último, el séptimo de los pecados, no podía ser más que la reacción ante tanta barbaridad, tanta palabrería, tanta ‘igualdad’. El cielo planteo unas condiciones atroces que no supieron leer en el muro de boxes de McLaren, ni tampoco lo supo medir el que, a pesar de todo, sigue siendo un piloto novato. Una oportunidad perdida, y la ira de Dios transformada en una ligera lluvia a media carrera que les hizo dudar en cambiar los neumáticos. Fue un momento decisivo.

¿Que es lo que hacían esas mentes pensantes dejando despeñarse una ventaja, a favor de Lewis, de veinte segundos, a razón de 5 segundos por vuelta con Alonso? Confiarse en la suerte. No mover un dedo. “No se le debe culpar a él. Lo estaba haciendo muy bien y no debió pasar”, es demasiado joven, inexperto y ambicioso. Pero ese no es el tema, sino que tanto jefazo en el muro de boxes, mucho Ron, mucho Norbert, mucho Martin, pero nadie capaz de ver que lo que pasó el domingo en China fue un calco mimético de lo de Kimi en Nurburgring 2005. Jugar a la ruleta Rusa no es la mejor manera de ganar un título. Desgraciadamente para McLaren todo se decidirá en Brasil, y en estas tierras cualquier cosa puede pasar, con la lluvia como protagonista en las últimas carreras, puede que en Brasil sea de nuevo protagonista.
Interlagos… o entre lagos (¿de lluvia?)

Plantilla del circuito de InterlagosHablando de lluvia, si uno quiere que haya lío del bueno, quizás hubiese sido mejor mantener las fechas de marzo para Brasil, en plena temporada de tormentas tropicales. Aún así, cuando llueve, llueve de verdad, se abre el grifo y no tiene medida… y la primavera está apunto de empezar. En 2003 se montó una buena,, y las previsiones hablan de lluvia para el domingo. Si llueve, algunas curvas serán un lago, sobre todo la curva número 3, como dicen los pilotos, para nosotros la Curva do Sol. Aún así, con la pista levemente húmeda, el espectáculo puede ser tremendo, y la lucha por el mundial a tres bandas puede estar en cada curva. 

Habrá que estar atento a los neumáticos. Los compuestos traídos por Birdgestone serán los mas blandos de la gama: el superblando y el blando, ante la ausencia de grandes cargas laterales, y la necesidad de una buena tracción a la salida de las curvas lentas como el Bico de pato. Por ello, hay que ir con ojo con el control de tracción. Los reglajes son un compromiso intermedio, entre dos sectores rápido, el primero y tercero, y uno muy revirado, el segundo. La salida es espectacular, el engarce con la ‘S’ se Senna es inigualable, sobretodo con varios coches intentando trazarla. Alonso en 2005 la bordó, comparado con Kimi. No es uno de sus circuitos preferidos, desde luego. Las pasadas de frenada serán cosa habitual, y aquí los que más números tienen para hacer sufrir sus gomas son Hamilton y Massa.

A tres bandas

Felipe exultante tras su victoria en Brasil en 2006No acaba de estar claro a quien beneficiará este circuito, pero vayamos por partes. A los Ferrari les va muy bien con las gomas blandas, pues cuidan más sus neumáticos. Por otra parte, su primera vuelta no es espectacular. Luego está el tema de los motores, que parece que harán que los Massa, Raikkonen y Hamilton, tenga alguna décima más que Alonso. Dicho esto, está claro que en calificación McLaren es un poco superior, y Ferrari lo es en ritmo de carrera. Massa y Alonso, por experiencia, puede que sean los favoritos dentro de sus respectivos equipos. El más desfavorecido es Lewis. No tiene experiencia en Interlagos, y los baches de este circuito reasfaltado no son fáciles de simular en la Playstation de McLaren. Por tanto, tendría las de perder en condiciones de ‘igualdad’. Yo si fuera él estaría nervioso, y rezaría para que la superioridad de Ferrari fuera aplastante.

Pero va a ser una carrera apasionante. Una carrera a tres bandas. Con múltiples posibilidades, y tres posibles campeones. El primer objetivo de los tres será la de acabar la carrera, mientras que Kimi y Alonso tendrán que pensar, además, en ganar y esperar a ver que hace Lewis. Mientras, Massa puede ser el juez del título. Puede ser la pieza que se meta entremedias de los contendientes, y dar el título a uno u otro. No puedo esperar para que comience la carrera, pues la despedida del año va a ser tremenda. Para ver la carrera he quedado con unos amigos, y tendremos botellas de champange esperando en el frigorífico. Pero esta vez, no se trata de lujuria, pues esta vez no más oportunidades. O el domingo o nunca. Un par de botellas de Moët Chandon esperarán buenas nuevas…¡que gane el mejor! 

Redacción TheF1.com - Manuel Ángel Gil