Goodwood Revival 2007
La máquina del tiempo
Cuando Herbert George Wells escribió en 1895 su novela La máquina del tiempo, todo el mundo estaba convencido, autor incluido, que se trataba de pura ciencia ficción, que sería un sueño irrealizable.
Pero nadie contaba con que en el británico condado de West Sussex, más concretamente en el restaurado circuito de Goodwood, al Conde de March se le ocurriera crear el Goodwood Revival, una verdadera fiesta en la cual se recrea perfectamente en tiempo y espacio la época de gloria del famoso trazado.
El noveno duque de Richmond, abuelo del actual dueño de las instalaciones, abrió el circuito en 1948, que compartió junto con Silverstone y Aintree el honor de ser uno de los tres principales circuitos ingleses hasta que fue cerrado en 1966. Durante su época de actividad albergó carreras de todas las categorías, incluyendo la Fórmula 1, las famosas 9 horas de Goodwood y la celebrada Tourist Trophy. Aquí fue donde Stirling Moss, la mayor gloria del automovilismo inglés, tuvo el gravísimo accidente que lo retirara en 1962.
Durante tres días de septiembre, gracias a una perfecta organización con el cuidado puesto hasta en los más ínfimos detalles, es posible hacer realidad aquel sueño de viajar en el tiempo y volver a vivir el glamour de las competiciones de las décadas de los ‘50 y ’60.
El viernes se dedica a entrenamientos y clasificaciones, y sábado y domingo a las carreras, un total de quince entre todas las categorías, agrupadas por tipo de vehículo y año, siendo los admitidos aquellos que hayan corrido en los años en los que Goodwood estuvo activo, agrupándose desde los coches de Fórmula 1 con motor delantero que hayan corrido de 1948 a 1959 de la Richmond Trophy, a las motos de 350 a 500 cm3 de 1962 a 1966 del Barry Sheene Memorial Trophy, de los coches de GT de la R.A.C. Race, con dos pilotos por máquina que se relevan lo largo de una hora de competición, a las Fórmula 1 de 1,5 litros de 1961 a 1965 de la Glover Trophy., sin olvidarnos de la espectacular St. Mary Trophy, para coches de turismo que hayan competido entre 1950 y 1959, lleno de viejas glorias de la F1 entre sus participantes. La única excepción a esta regla de los años de apertura del circuito se hace con el Brooklands Trophy, homenaje al primer circuito permanente del mundo y en el cual corren solamente coches que hayan corrido allí.
Entre los pilotos que toman parte del evento, se encuentran leyendas del automovilismo, corredores privados, y pilotos y jefes de equipo de la actual Fórmula 1, convirtiendo al Revival en la única competición fuera de la F1 donde hoy en día se puede ver a un piloto de la categoría reina. Si bien este año no ha habido representantes del actual campeonato, en 2006 fue el equipo Red Bull el que estuvo presente con su jefe Christian Horner y el piloto Christian Klien compartiendo un AC Cobra 1964 en la carrera de relevos, al igual que el piloto de Toro Rosso Vitantonio Liuzzi, con un Lister Jaguar Coupé 1963, y el diseñador Adrian Newey, que destrozó un Jaguar E 1963 de su propiedad, acabando en el hospital tras una perdida de conocimiento sin consecuencias. Los pilotos privados nos dejaban la única presencia española, la del catalán Joaquín Folch, que corrió esta edición en la Whitsun Trophy con el Ford GT40 de la Escudería Montjuïc con el que Paco Godia y Brian Muir ganaran las 6 horas de Montjuïc en 1968, mientras que en la del año anterior lo hizo con su Maserati 250 F de 1956 en la Richmond Trophy, y con el Ferrari 330 P2 1964 de David Piper en la Whitsun Trophy. Entre el apartado de famosos, una vez más se encontraban el batería de Pink Floyd Nick Mason y el actor Rowan Atkinson (Mr. Bean), conocido por su “adicción” a las competiciones automovilísticas.
El capítulo de las leyendas del deporte motor presentes en esta edición está lleno de grandes nombres, como Stirling Moss, el campeón sin corona, cuatro veces segundo en los mundiales de F1, que condujo un Ferrari GTO (1962) y un Lotus Cortina MkI (1966), los ex-pilotos de F1 Richard Attwood, ganador del Richmond Trophy con una Ferrari 246 (1960), Derek Bell, Brian Redman, Tiff Needell, Rupert Keegan, Marc Surer, Henri Pescarolo, Arturo Merzario, Jackie Oliver (fundador del desaparecido equipo Arrows de F1), y Jean Marc Gounon, vencedor en el St Mary’s Trophy a los mandos de un Plymouth Barracuda de 1965 y del Sussex Trophy con un Aston Martin DBR2 (1957), consiguiendo además un tercer puesto en el Whitsun Trophy con un Ford GT40 de 1965, logros que lo hicieron ganador del trofeo “Rolex driver of the meeting 2007”. Las mujeres se hicieron presentes en esta edición a través de las aguerridas Desiré Wilson, sudafricana que corriera en la Formula Aurora llegando a vencer en una de sus carreras y Lynn St James, la más exitosa mujer en el automovilismo americano. También se pudo ver presente en el evento, aunque sin competir, a Sir Jackie Stewart y a Jacky Ickx, que llevó un GT40 marcando el ritmo en el desfile en honor a los 40 años del motor Cosworth.
Pero el Goodwood Revival es mucho más que una enorme serie de carreras de coches históricos, es una mágica vuelta atrás en el tiempo y la posibilidad para todos los asistentes no sólo de descubrir sino también de vivir el fascinante mundo de las carreras de circuitos tal y como solían ser. El circuito fue restaurado exactamente como era en su época de gloria para acoger en 1998 el primer Revival, del que se ha llegado este año a la novena edición. Como ejemplo de las increíbles medidas que se toman para asegurar la correcta reproducción de época, valga citar que ningún vehículo moderno es aceptado en el perímetro del circuito. El cuerpo de transporte del Revival provee este servicio a todos los que necesiten moverse en las instalaciones por medio de una flota de 250 vehículos entre los que se cuentan WW2 Jeep y lujosas limusinas Rolls-Royce para los competidores e invitados especiales, los comisarios de pista son repartidos al comienzo del día y recogidos al acabar la actividad mediante buses de dos pisos de los años 50, varios antiguos tractores llevan remolques a través de los cuales los espectadores acceden a las tribunas más alejadas, enormes coches americanos cumplen la función de lanzaderas para que la prensa pueda cubrir la totalidad de la pista, mientras que todos los movimientos de avituallamiento de los bares y restaurantes del circuito son cubiertos a través de camiones de los años ’50.
Quien piense que aquí terminaron las medidas para ambientar la competición se equivoca, todo el personal del circuito está vestido con ropas de los años ’40 a ’60, para entrar al paddock es absolutamente obligatoria la vestimenta a tono con esos años inclusive a competidores, mecánicos, fotógrafos y periodistas, los bares venden el tradicional “fish & chips” inglés en conos de reproducciones de periódicos de la década del 50, bandas de música tocan las melodías de aquel período, actores contratados por el circuito recorren las zonas de público y de competidores reproduciendo escenas de la época, desde un grupo de trabajadores de obras públicas que corta la pista para realizar un arreglo de carreteras hasta vendedores de un nuevo descubrimiento: las medias de nylon para señoras. Goodwood es un circuito único también por sus flores, 4000 hortensias cubren de color la pista, hasta en la parte alta de la chicane, tal y como era entonces. Tras la vuelta de honor al finalizar cada carrera, los tres primeros son llevados hasta la línea de salida donde son honrados con una corona de laureles, y la entrega de premios, al finalizar el último día del evento, es precedida de tres vueltas de honor de todos los que acabaron en el podio de las 15 categorías, tras lo cual detienen sus autos en la parrilla de salida, el publico es invitado a “invadir” la pista donde se les sirve al igual que a los pilotos copas de Champagne para el brindis por el éxito de la reunión, mientras los pilotos son llamados uno por uno para recibir sus premios.
“El Revival es un teatro", nos dice Lord March. "El circuito se viste como un set de filmación, incluidos competidores y espectadores, los esfuerzos de la gente en ese sentido son sorprendentes. Todo está perfectamente organizado, pero esto no sería posible sin vosotros", empezaba su discurso el campeón del mundo de F1 de 1980, Alan Jones, dirigiéndose al público tras la entrega de su premio en la anterior edición. "Si no fuera por vosotros que os vestís tal y como era entonces el Revival perdería su magia, perdería su alma. Muchas gracias a todos por vuestro esfuerzo y vuestra colaboración en esta fiesta".
Si bien existen muchos eventos de coches históricos, el Goodwood Revival es el único que organiza las competiciones automovilísticas dentro de una muy cuidada coreografía histórica. El resultado es una experiencia inolvidable, una atmósfera distinta a la de todos las demás reuniones de su tipo, algo que llevó al periódico Daily Telegraph a describirlo como "un fin de semana en el paraíso".