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09-07-2007 11:33

Contracorriente - La Bola de Cristal

Una voz fuera del coro
Contracorriente - La Bola de Cristal

Mika Hakkinen

(Las opiniones vertidas aquí no son necesariamente compartidas por esta publicación y son sólo atribuibles a su autor)

Como por encantamiento (este año se me ha hecho cortísimo) hemos llegado a la Pascua de Adviento y con ello al final de un año 2006 que, para los aficionados a la F1, tendrá en su recuerdo un significado muy especial. Dentro de ese colectivo, siempre más numeroso en España, me encuentro también yo y, junto a mí, nuestro ya inseparable Viperino Argucia, más conocido como Víper, fiel a su perenne labor de contrafigura discursiva.

El Adviento es el tiempo de los vaticinios mesiánicos, un momento de espera ligado a la anunciada llegada de un nuevo Dios. Para muchos de nosotros ese nuevo ‘Dios’ o ‘héroe mítico’ ya está entre nosotros. Para otros, la confirmación de su existencia y el descubrimiento de su identidad mortal está aún por revelárseles. En ambos casos, no deja de ser un discurso especular ligado a la subjetividad de cada facción. Aceptando este presupuesto como plataforma base, no me resisto a inquirir la posición que, respecto a esta cuestión, adopta mi nunca bien ponderado Víper. 

Como ya habréis podido observar los habituales de esta sección, el señorito Argucia es un tanto impredecible en sus reacciones, por lo que siempre es aconsejable buscar un ‘decorado’ apropiado para posicionar mi ineludible interrogación. Aprovechando las inminentes fiestas navideñas y las consecuentes e inevitables salidas para comprar regalos con los que alegrar a nuestros semejantes más íntimos, decidí acompañar a Viper y a su novia en tan noble tarea, a modo de ‘carabina’. ¿La excusa? La más banal que me vino a la mente. “Viper, tengo que regalar un libro, ¿puedo ir con vosotros y me aconsejas?”. Un poco ‘a cuadros’, este santo varón (a veces hay que serlo para aguantarme) asintió a regañadientes, con lo que la estrategia me había funcionado incluso mejor de lo que le sale a Ferrari normalmente.

Como era obvio, nada más llegar al departamento de perfumes de ‘El Tajo Británico’ los caminos de la sección femenina y los nuestros tomaron horizontes distintos, momento en el que, como por casualidad, propuse la cuestión objeto de mi cavilación: “Oye Viper, ahora que no está Michael, ¿quién crees que será el anti-Alonso, o piensas que nadie podrá superar al bicampeón?”. El gesto de su rostro declaraba a las claras que hubiera preferido aconsejarme sobre aquella presunta adquisición que me sirvió de pretexto, pero con su solvencia habitual respondió: “Alber, creo que tú también estás algo infectado. ¿Realmente crees que es importante que Alonso se convierta en un Káiser 2? Sinceramente creo que lo importante es simplemente que la F1 nos depare en 2007 un campeonato limpio, competido y emocionante”.

Podéis imaginaros la cara que se me quedó. Y la verdad es que creo que Viper tiene toda la razón. A mis años verme contaminado por las fútiles disquisiciones de si este o aquel. Vaya, ¡me lo tendré que hacer mirar!

La respuesta de nuestro amigo encierra en sí misma un pensamiento que deberíamos analizar atentamente. Cierto es que nuestro amado deporte vive de los logros de sus mitos y que, cuando mayores son éstos, las leyendas y las epopeyas que nacen con ellos acaban por ocultar gran parte de los acontecimientos que de manera colateral traen consigo. Para sus seguidores, la F1 debería ir más allá de esa visión estereotipada y limitada que consiste en ‘endiosar’ al ganador y denostar al segundo clasificado. No hay que olvidar que es la existencia de un rival de altura el que da valor a las victorias de nuestros favoritos. Sin embargo, el aficionado tiende a convertir ese rival en todo un Lucifer. ¿Podrá esto cambiar?

Para el mejor disfrute de la F1 sería bueno que valorásemos el escenario global. El nuevo año se nos acerca con un buen equipaje de interrogantes. El dominador de la pasada década deja la competición mientras el renovado campeón cambia de equipo. El reputado y rápido nórdico desembarca en el equipo más mítico, mientras el talento brasileño despierta para hacer renacer las glorias de sus pluricampeones compatriotas de antaño. Además, la inagotable cantera británica nos propone tres enigmas a descifrar entre el blanco y el negro, y así hasta el frenesí.

Hemos hablado de los hombres, pero la situación es igual de sugerente entre las marcas. Más allá de la indispensable presencia de nuevos modelos, la sucesión de incógnitas que presenta cada uno de los constructores es apoteósica. McLaren asume dos pilotos nuevos en el equipo, Ferrari pierde al genio germano y a su mago Brawn, Renault salta al vacío sin sus gomas francesas y con un probador de pelo pincho promocionado a sustituto de un doble campeón mundial. Red Bull, Williams, Toro Rosso y Spyker sustituyen sus propulsores en una escena digna del juego de las sillas musicales. Y pensar que todos van a llevar los mismos zapatos. Simplemente intrigante.

Por si fuera poco todo esto, en la trastienda de los equipos vigila una expectante jauría de jóvenes leones (y algún viejo lobo) con las zarpas bien afiladas. Nelsinho Piquet espera ‘heredar’ el puesto de un Fisichella presuntamente ridiculizado por Kovalainen. Vettel engrasa la bayoneta con la que jubilar a Heidfeld. Montagny se apresta a ganarse un puesto en Toyota y eliminar todo resto de ‘Schumacherlandia’ de la faz de la F1. Klien se obsesiona por dar descanso a la larga trayectoria de Rubens y nada gustaría más a De la Rosa que ‘acunar’ a Hamilton, pero fuera del MP4/22. 

Es muy posible que, a pesar de lo atrayente que resulta esta breve y superficial enumeración de algunos focos de interés que presenta la F1 versión 2007, aún haya aficionados que tengan la indefectible necesidad de sentir que su ‘protegido’ va a ganar para sentirse implicado en el seguimiento de la F1. A todos ellos les aconsejo que, dada la favorable época del año, tengan a bien escribir una carta a los Reyes Magos con la petición expresa de recibir puntualmente una Bola de Cristal de último modelo con selector de deseos imposibles y con doble capa de material anti-impactos en caso de predicción errónea.

Por si acaso voy a encargar la mía. En ella espero ver cómo una mayor porción de quienes se le declaran aficionados vuelven a apreciar la F1 por lo que es (o debería ser): un deporte de riesgo, con alto valor tecnológico, con luchas emocionantes y leales por las posiciones. Después de eso, vítores al ganador y respeto y admiración para el resto de los artistas. Estoy seguro que podemos hacerlo y que no será mérito de la Bola.

Desde aquí, Víper y yo mismo queremos desearos unas felices fiestas navideñas a todos, así como un feliz y próspero año 2007 y deciros que estaremos encantados de recibir vuestras felicitaciones navideñas (si lo estimáis oportuno) u opiniones en albertokhakojones@thef1.com 

Ahhh, una cosa más: cuidadín con Hakkinen... quién sabe, igual que ya tenemos un Lewis Baltasar en el Belén, al ex campeón se le puede ocurrir intentar hacer el papel de Mika Gaspar.

by Redacción TheF1.com 09-07-2007 11:33 - Alber Tokhako Jones

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