Michael Schumacher: el más grande
1ª parte
Sin duda alguna Michael Schumacher es el piloto más exitoso de la historia de la Fórmula1. No obstante, hay muchas opiniones sobre este piloto alemán, que ha logrado hacerse con un récord sexto Título Mundial, y ha hecho de la vuelta 53 del Gran Premio de Japón la más histórica dentro de la historia de la Fórmula 1. Mucha gente alega que sin duda es el mejor de la historia, otros dicen que es uno de los mejores, que no es el mejor, y algunos apuntan que simplemente gana por el coche que tiene. Lo que no se puede dudar es que es uno de los pilotos más controversiales que ha tenido el automovilismo mundial, y que cuenta con un incalculable talento.
A continuación les ofrecemos un análisis sobre Michael Schumacher, con sus puntos a favor y en contra, además de las opiniones de las personas más importantes que han estado con él en el mundo de la Fórmula 1.
‘Schumi’,
como es apodado, nació el 3 de enero de 1969 en el pueblo de Hürth
Hermülheim, Alemania. Sus padres le regalaron un kart a los 4 años de
edad y desde ahí ascendió rápidamente,
con grandes apoyos, a la Fórmula 1, disciplina a la que llegó a los 22
años. Debutó el 25 de agosto de 1991 en el circuito de
Spa-Francorchamps a bordo de un
Jordan 191. Asombró en la clasificación cuando se colocó en el séptimo
mejor puesto, pero abandonaba posteriormente en la primera vuelta de la
carrera, en la subida de Eau Rouge, debido a un problema mecánico. Al
instante, pasó a Benetton por un malentendido en el contrato con
Jordan, que fue astutamente utilizado por el piloto alemán.
Ése quizás fue el mejor movimiento que haya hecho Michael en su carrera.
Al año siguiente, después de 18 carreras, lograba en el mismo circuito de Spa su primera victoria, el 30 de agosto, sobre una pista mojada. No había sido una victoria fácil, ya que Ricardo Patrese, Nigel Mansell y Ayrton Senna pelearon con él, pero fueron los pilotos de Williams que le acompañaron en el podio.
Asombrosamente,
con un coche teóricamente no superior al McLaren de Senna (que
llevaba el temible motor Honda), le ganaba en el Campeonato de pilotos:
Michael terminaba tercero y Senna cuarto. Aquí comenzaba a brillar la
estrella. Senna, y ningún otro piloto, estaba contento con un piloto
que fácilmente podía quitarles su protagonismo, pues era un talento en
ascenso, se viviría el inicio de una entretenida lucha entre ambos
pilotos, y es una lástima no haber podido presenciar del
desencadenamiento del Campeonato Mundial de 1994 con estos dos grandes
pilotos. Senna fallecía en Imola 1994, aunque la palabra correcta no es
fallecer, sino dejó de existir físicamente, pues todos los aficionados
lo tenemos vivo en nuestras memorias.
1994 es importante para la historia de la Fórmula 1. Si bien Senna moría el 1 de mayo de ese mismo año, habiendo disputado sólo dos carreras con Michael, el alemán demostró ser más fuerte al inicio, pues el brasileño tuvo muy mala suerte, y su Williams ya no era lo superior que fue el año anterior con Prost al volante. Michael ganaba la primera carrera en Brasil, mientras Senna hacía un trompo y abandonaba. En el Gran Premio del Pacífico, Senna no pasó de la primera curva. Llegaron a Imola muy separados: Senna no contaba con puntos en su casillero y el Michael constaba de 20. Fue un día muy triste, el legendario ‘Magic’ Ayrton Senna perdía la vida en un terrible accidente, lo que dejaba a Michael aparentemente solo en la lucha por el campeonato. Logró ganar las cuatro primeras carreras de forma consecutiva, y de no ser por la victoria de Hill en el Gran Premio de España, Michael habría ganado seis consecutivas.
Ahora Hill era el único que podía pelear con el entonces ganador de cuatro GP. Michael hizo buenas carreras, pero también lo hizo Hill. En el siguiente GP, Mónaco, Michael lograba su primera pole en la F1, y posiblemente le fuera arrebatada si Senna continuara vivo, pues el brasileño contaba con mayor experiencia, y un historial increíble en el evento monegasco.
Con respecto a la de España, Michael hizo una de las hazañas de su vida. Si bien no ganó y quedó detrás de Hill, en segunda posición, su actuación fue impecable. Se había quedado sin marchas, tenía sólo la quinta y séptima. Aún así le hizo la carrera imposible a Hill y encima marcó la vuelta más rápida. Cuando en la conferencia de prensa le preguntaron sobre su problema a Michael, Hill quedó petrificado, no lo podía creer.
Lo que sucedió en Silverstone de ese año fue fundamental para el final del Campeonato. Benetton y Michael se ganaron la fama de ‘controversiales’ cuando el piloto no obedeció una bandera negra por haber recorrido la vuelta de formación por delante del resto de los participantes, algo prohibido si no se consigue la Pole Position (Michael fue segundo, por detrás de Hill). Al final de la carrera, cuando se le informó de su penalización y se le atribuyó una desobediencia reiterada, el piloto alemán decía: “No sé qué tonterías están diciendo. Si la hubiera visto hubiera entrado, así de simple.” Los críticos del alemán no han creído estos argumentos nunca, ya que la bandera ondeó por varias vueltas. Cabe decir que Michael era entonces un piloto prácticamente arrogante, pero con el paso de los años ha cambiado sustancialmente. Gracias a la desobediencia de Michael, y el pensar que todo estaba a su favor, fue suspendido por dos carreras. Hill las ganó y se acercó tremendamente al piloto alemán.
Llegaron a Bélgica, donde se cometió un error que será difícil de olvidar para muchos. Benetton y Michael ya tenían la fama de correr entre el límite de lo prohibido y las reglas, aunque tal vez como diría el León Británico, Nigel Mansell, “las reglas están hechas para romperse”. Lo cierto es que el alemán lideraba la carrera, pero sufrió un trompo, encima de los bordillos. Ése no fue el problema, sino que la tabla de madera con la que cuenta cada monoplaza debajo de sí (para evitar el efecto Venturi), se limó en exceso por unos milímetros, lo que le valió la descalificación. Apelaron, pero por su ya negativa fama, no les concedieron los diez puntos.
El
GP de Europa fue para Schumacher, mientras que en Japón dominó Hill.
Así llegaban a Australia, la última prueba del campeonato. Michael
lideraba
el campeonato por un punto, por delante de Hill. En la clasificación,
Michael sufrió un fortísimo choque y
destrozó su Benetton B194, pero el sábado podía situarse segundo, por
delante
de Hill. En la carrera, el alemán lideraba con comodidad, pero en un
descuido en una curva a
izquierdas en la vuelta 35, se salió de pista e impactó contra las
barreras.
Pudo volver a pista todavía primero, pero Hill hizo una maniobra
arriesgada (en la siguiente
curva) intentando superarlo, pues podía adelantar unos segundos
después, ya que Michael
seguramente tenía algún daño en su monoplaza. Metió su Williams, el
alemán
supuestamente no lo vio y hubo un choque. El Benetton se levantó en las
dos
ruedas del lado izquierdo y abandonaba. Más tarde, Hill abandonaba
también por daños en la
suspensión, derivados del choque.
Fueron unos momentos de incertidumbre, en los que Michael estaba parado al lado de la pista, observando la carrera. Unos momentos después se daba la noticia: el alemán había ganado su primer Campeonato del Mundo. La amargura de Hill se notaba en sus ojos. Aunque se piense que Michael tuvo la culpa, finalmente la FIA premiaba a ‘Schumi’.
Mucha gente decía que esto no debió haber ocurrido, porque el movimiento que hizo Schumacher fue deliberado y fuera de los límites, pero a continuación están las declaraciones del alemán. Cabe decir que estas declaraciones han sido dichas hasta este mismo año: “No fue mi intención. Me abrí demasiado, giré a la derecha para proteger mi trayectoria y cuando miré por los espejos para ver si venía Damon no lo vi, entonces fue cuando sentí el impacto. Lo siento por Damon y todo el equipo Williams-Renault.”
Difícil deducir, nunca sabremos a ciencia cierta si las declaraciones del alemán fueron verdaderas. Fue una definición sobre la mesa, algo que indudablemente no le gusta ver a los aficionados.
Michael ganó muchas críticas ese año, pero muchos lo admiran por haber ganado el título habiendo corrido sólo 14 carreras de las 16 que constaba el Campeonato. Michael se lució impresionantemente ese año. Después de este análisis, no sería descabellado pensar que Schumacher y Senna hubieran sido los pilotos que llegaban como serios candidatos a la última prueba. Así terminaba el año 1994, plagado de descalificaciones, tristezas y alegrías por otra parte. La F1 necesitaba un gran Campeón tras la pérdida de Senna, y Michael Schumacher parecía ser el hombre más indicado.
Michael ganó el campeonato de 1995 con cierta facilidad y además le dio a Benetton su primer y último Campeonato de Constructores. Ahí no acaba, sino que el alemán comenzó con su gran cosecha de récords; ahora se había convertido en el piloto más joven en ser bicampeón (con 26 años) y había empatado el récord de victorias de Nigel Mansell en una sola temporada (nueve triunfos).
El momento más polémico del año llegó de nuevo en Silverstone. Michael era el líder indiscutible de la carrera y Hill le seguía por detrás. Luego, antes de finalizar la vuelta, el inglés hizo una maniobra suicida, intentando pasar al alemán por un lugar donde no había espacio y los dos se fueron de la pista. Claramente, Hill quería un triunfo frente a su afición. Michael alegaba que la maniobra fue arriesgada, y que era insensato hacer ese intento de adelantamiento frente a su propia afición, aunque Hill tenía la necesidad de adelantar a Michael para no perder las esperanzas por el título. Finalmente, Benetton resultó ganador, pues el compañero de Schumacher, el británico Johnny Herbert, lograba su primera victoria en la F1. Tras la carrera, los comisarios daban parte de la culpa del accidente a Michael, pero el asunto no fue más allá de una 'dura reprimenda' y no tuvo penalización.
Y
venía la tercera victoria del alemán en el trazado de Spa, aunque en la
clasificación todo parecía que jugaba en su contra.
Partiría en la decimosexta posición después de una sesión sobre agua.
Todo se consideraba perdido, pero no fue así. En una carrera que todos
aplaudieron,
manteniendo neumáticos Michael ganó habiendo
salido muy atrás y así conseguía más distancia en el Campeonato. Un
polémico Gran Premio de Italia, con los dos contendientes al título
fuera de
carrera tras chocar entre ellos, daba a Schumacher más facilidad para
conseguir
su segundo título.
Ese
año Michael logró crecer más, y fue cuando algunos observadores
comenzaron a decir que se convertiría en un grande.
Una gran victoria, quizás una de las mejores del alemán, fue en
Nürburgring. Quedaban dos vueltas y estaba detrás de
Alesi, que buscaba su segunda victoria en Ferrari, después de haber
ganado en Canadá. Cuando todo parecía a favor del francés, Michael hizo
una impresionante maniobra que le quitó el liderato al piloto de
Ferrari en la última
chicane, pasándolo por fuera y ganando por dos segundos y medio.
Agosto fue un mes importante en la vida personal del piloto. El 1 de agosto, Michael contraía matrimonio con Corinna Betsch, quien antes había sido novia de su mejor amigo, Heinz-Harald Frentzen. Septiembre fue otro mes trascendental. Después de cuatro años corriendo para el equipo Benetton, Michael firmó un multimillonario contrato con la Scudería Ferrari para correr en 1996. Le pagaban nada menos que 25 millones de dólares. La mayoría de sus aficionados se llevaron una mala sorpresa, pues Ferrari era un equipo de segunda categoría en esa época, y su compañero sería Eddie Irvine, que venía de Jordan. Para los italianos, Michael sería la pieza más importante para regresar a la gloria, ya que habían pasado 15 años desde que Ferrari no ganaba un Campeonato Mundial. Recientemente se ha publicado, en palabras Wili Weber (el manager del alemán), que Michael no quería fichar para Ferrari, pues no estaba a la altura de un equipo ganador. Además, estaba interesado en firmar contrato con Williams o McLaren, que dominaron desde mediados de los '80 hasta los últimos años '90.
Nadie se imaginaba que con el indiscutible talento, profesionalismo y
perseverancia que le han caracterizado, Michael construiría un nuevo equipo.